Aurora García, neuropsicóloga: "Ante las imágenes de guerra, la incertidumbre activa unos circuitos que están relacionados con la amenaza"

La exposición a noticias sobre conflictos como los de Oriente Medio genera estrés y miedo, y la experta explica en La Linterna cómo nuestro cerebro entra en modo alerta

José Manuel Nieto

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La guerra, la incertidumbre política y la inestabilidad económica han generado una 'tormenta perfecta' para nuestra salud mental. El miedo crece ante conflictos que, como la reciente escalada en Oriente Medio, afectan de cerca a los ciudadanos, con repatriaciones y vuelos cancelados. Esta sensación de inseguridad, sumada al impacto económico que golpea el bolsillo de los españoles, ha sido analizada en el programa 'La Linterna' de COPE, donde la neuropsicóloga Aurora García Moreno ha explicado cómo nos afecta tanta mala noticia.

Según la experta, la incertidumbre sobre el futuro es un potente detonante psicológico. "Cuando una persona desconoce lo que puede ocurrir en un futuro, puede generarles altos niveles de estrés, de ansiedad, dificultad para conciliar el sueño", ha señalado García Moreno. A estos síntomas se suman la falta de concentración, la fatiga mental o incluso un estado de hipervigilancia constante, ya que "el cerebro necesita encontrar respuestas" y, al no hacerlo, "se va a sentir abrumada, como perdida, desprotegida".

El cerebro en 'modo alerta'

Ante la falta de certezas, el cerebro reacciona instintivamente. "A nivel cerebral, la incertidumbre activa unos circuitos que están relacionados con la amenaza", ha detallado la neuropsicóloga. Este mecanismo, diseñado para evaluar riesgos y recompensas, sufre más por no saber qué ocurrirá que por la certeza de un hecho negativo. "Cuando la información es confusa, se incrementa la estimulación de la amígdala y disminuye el control de la corteza prefrontal, lo que va a favorecer respuestas emocionales mucho más intensas", ha añadido.

La persona, aunque está viviendo esas emociones y esas vivencias, no las va a procesar, van a quedar guardadas con esa misma intensidad emocional"

EFE

Un hombre iraní coloca la bandera nacional de Irán entre las ruinas de una estación de policía dañada en el centro de Teherán, Irán.

Las reacciones a este estado de alerta varían. Mientras algunas personas pueden desarrollar estrés agudo o postraumático, especialmente si han vivido traumas previos, otras activan un mecanismo de defensa. "Desconectan a nivel emocional de lo que está sucediendo como un mecanismo de protección", explica Aurora García. Sin embargo, esto no significa que el impacto desaparezca: "La persona, aunque está viviendo esas emociones y esas vivencias, no las va a procesar, van a quedar guardadas con esa misma intensidad emocional con las que se ha vivido, y en otro momento van a activarse y volver a experimentarse".

Los niños, los más vulnerables

La población infantil es especialmente sensible a esta atmósfera. "La exposición a información continua y a las reacciones de los adultos preocupa mucho a los niños, y además provoca un gran impacto, sobre todo a los menores de 6 años", ha advertido la experta. Un testimonio como el de Lucas, padre de dos hijos, lo confirma: "Intento evitar que vean las noticias porque, bueno, al final, alguna vez que han visto algunas imágenes, me han dicho que tienen miedo, pesadillas, y también es verdad que no comprenden lo que están viendo".

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Una columna de humo emerge del centro de Teherán tras un ataque israelí este sábado

García Moreno recomienda a los padres responder a sus preguntas teniendo en cuenta la edad, de forma "concreta, muy concisa, que aclaren sus dudas y, sobre todo, les dé seguridad". Ha explicado que los niños tienden a pensar que lo que ven en las imágenes les puede ocurrir a ellos y, si no reciben información clara, "van a poner en marcha su imaginación". Por ello, es fundamental no ocultarles la realidad, sino adaptarla a su comprensión.

Sobresaturación informativa y cómo gestionarla

El bombardeo constante de imágenes violentas desde el móvil, la televisión o la radio agrava el problema. En esta guerra que también se libra desde el sofá, algunos ciudadanos optan por protegerse. "Procuro evitarlas a toda costa", afirma un oyente, que teme insensibilizarse. "Me da cierto miedo a que el ver esas imágenes de forma repetida me lleve a insensibilizarme con el tema y hacer que dejen de impresionarme esas imágenes", confiesa.

Me da cierto miedo a que el ver esas imágenes de forma repetida me lleve a insensibilizarme con el tema"

La neuropsicóloga ha confirmado que la sobreexposición afecta al desarrollo de las actividades diarias y puede generar una "sensación de inseguridad y miedo constante". Además, ha explicado que el consumo excesivo de estas imágenes puede activar las 'neuronas espejo', provocando una fuerte reacción empática que genera "gran malestar", pensamientos intrusivos y una sensación de desánimo que perturba el estado de ánimo.

Para mitigar estos efectos, Aurora García Moreno ha ofrecido varias claves. Ha recomendado limitar la exposición a las noticias, sin dejar de informarse, y aprender a "identificar y cambiar los pensamientos negativos y distorsionados por otros más realistas y adaptativos". Finalmente, ha subrayado la importancia de "aceptar la incertidumbre", lo que no significa rendirse, sino ser conscientes de que hay circunstancias fuera de nuestro control, y por ello "es tan importante desarrollar una mentalidad resiliente".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.