Alejandro León, desde Alepo: "La hora del terremoto ha hecho que la gente preguntase dónde estaba su familia"
El misionero salesiano atiende a La Linterna desde la ciudad siria, donde asegura que se ha notado el nuevo seísmo, de magnitud 6,4

Alejandro León, desde Alepo: "Esta vez el terremoto ha sido a las 20h, todo el mundo buscaba a su familia"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Un nuevo terremoto de magnitud 6,4 ha sacudido este lunes la provincia turca de Hatay, una de las más afectadas por los seísmos del pasado día 6 de febrero que han dejado al menos 41.000 muertos. A 100 kilómetros se encuentra Alepo, una ciudad también devastada por el seísmo de hace 15 días y donde se encuentra Alejandro León, provincial de los salesianos en la ciudad siria.
Allí ha atendido este lunes a La Linterna, donde ha explicado a Ángel Expósito que han notado el nuevo terremoto y que la diferencia clave respecto al de hace dos semanas ha sido la hora a la que se ha producido. “Está bastante cerca, se notó mucho, aunque menos fuerte que el de hace 15 días. Me imagino que los edificios habrán sufrido menos, pero el trauma de los niños, los jóvenes y los ancianos ya estaba a flor de piel y hay una avalancha de gente intentando resguardarse en esta casa”, asegura el salesiano en COPE desde Alepo.

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“Esta vez todo el mundo buscaba a su familia”
Así, insiste León en que, a diferencia de hace 15 días, “dentro de lo malo, cada familia estaba entonces durmiendo en su casa y estaban juntos”. No obstante, apunta en COPE, esta vez “ha sido a las 20 horas y ha habido mucha preocupación: “donde está mi mamá, mi papá, mis hijos...” Además, ha querido recalcar que, sabiendo que las casas ya estaban un poco débiles, hay gente preguntándose “por qué y hasta cuándo tras 12 años de guerra, las enfermedades, ahora esto...” “¿Hasta cuándo?”, se preguntaba emocionado el salesiano.
Sobre el estado emocional del pueblo sirio y turco, León asegura que es una confusión de sentimientos: “hay mucha desilusión porque no se ve el futuro, los pocos que pueden decir que las casas no tienen grietas no hay trabajo ahora y cómo van a sobrevivir en el futuro”. Así, reconoce esperanzado que, por otro lado, ve una esperanza práctica: “la gente sigue ayudándose, luchan por vivir, es impresionante la cantidad de gente que llega y veo una esperanza muy viva”.
Por último, y sobre las demandas y necesidades de los afectados por el seísmo, el salesiano aclara que tienen “una crisis de mantas, ropa y comida, pero el gran reto es cómo acomodar las casas, y se debe hacer una inversión de mucho dinero”. Además, apunta que la ayuda que necesitan es “también psicológica”.
Turquía advierte del riesgo de tsunami tras nuevo seísmo de magnitud 6,4
Desde el sismo del pasado día 6, ninguno de los edificios en Antioquía es aún habitable, pero hay equipos de trabajo de desescombro que pueden haber sido atrapados por algún desplome. Además, muchos supervivientes tienen el hábito de reunirse alrededor de fogatas ante los edificios derrumbados para ayudar en la identificación de cadáveres, y pueden estar en riesgo si se desploma algún edificio vecino que aún quede en pie.
"Era terrible, nos han caído encima ventanas rotas. Todo el mundo ha salido de las tiendas con pánico. Con la oscuridad no se puede ver todavía qué ha pasado", dijo a EFE por teléfono Ugur Sahin, un reportero del diario BirGün. El centro de emergencias nacional AFAD, que ubica el epicentro del sismo en el barrio de Defne en la propia Antioquía, habla de una segunda réplica de magnitud 5,8 con epicentro en Samandag.



