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Expósito: "Junqueras a Sánchez: tenemos que hablar"

Ángel Expósito analiza el inicio de la XIII Legislatura en el monólogo de 'La Linterna'

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23:47

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El esperpento es un género literario creado por Ramón María del Valle-Inclán, dramaturgo y novelista de la generación del 98, que presenta una visión deformada y grotesca de la realidad con el fin de criticar o satirizar. El género del esperpento marcó una ruptura con el realismo burgués, un giro importante en la evolución del Teatro Contemporáneo. Valle-Inclán comparó esta estética con el reflejo en un espejo cóncavo: "las imágenes más bellas, en un espejo cóncavo son absurdas.” La comparación no es mía. La he oído por ahí y la he leído en algún periódico digital. La verdad es que es un chiste fácil o una comparación evidente.

Ni a propósito, ni en una fiesta de disfraces o en una performance de arte contemporáneo se consigue  un resultado como el de hoy en el Congreso. Un esperpento de Valle-Inclán hecho realidad. Con el autor del 98 incluido, por cierto. Si no has visto la escena digna de ‘Luces de Bohemia’ o de los ‘Cuernos de Don Friolera’, búscalo. Está por todas partes. El diputado socialista burgalés Agustín Zamarrón ha presidido durante la mañana de hoy el Congreso de los Diputados al ser el parlamentario de mayor edad.

Su aspecto, la enorme barba blanca, las gafas redondas, hasta la retranca han retrotraído a sus señorías, a los periodistas y demás invitados al centro del escenario de un esperpento valleinclanesco de 1898 o por ahí. Y tercera escena. Me da a mí que el diputado Zamarrón estaba deseando dejar el puesto. Esto en cuanto al autor. Te recuerdo que este esperpento representaba la realidad cóncava del Congreso de los Diputados, nada más y nada menos que en el día de la Constitución de la XIII Legislatura. A lo mejor es por eso, la 13.

Lo de la portavoz del Grupo Socialista, Adriana Lastra, es de traca. Te pongo en situación. La jefa del grupo, te lo juro, alecciona a sus diputados sobre cómo tienen que votar y aconseja que no vayan de listos. A mí me ha recordado a cuando tengo que explicar a mi hija cómo, para qué y qué se vota el domingo que viene. Ahora junto al autor y a Adriana Lastra, mete con calzador a los de Vox levantándose a las seis de la mañana para ocupar los escaños de atrás de Pedro Sánchez; a los políticos presos y, en particular, a Junqueras diciéndole a Pedro Sánchez eso de: “tenemos que hablar”.

O a otros diputados con camisetas LGTBI. Lástima que no se las pongan cuando Carmena habla de la bollería o para defender a los homosexuales en Cuba o en Irán, que allí sí que las pasan canutas. En fin, sea como fuere, queda constituido el esperpento de la XIII Legislatura en el Congreso de los Diputados del Reino de España. Con cuatro protagonistas de excepción. Oriol Junqueras, Jordi Sánchez, Josep Rull, Jordi Turull, y Raül Romeva en el Senado, con una misión muy concreta: intentar dinamitar el sistema constitucional español desde dentro del propio sistema. Nada más y nada menos que desde el propio Parlamento.

Porque esa es otra. Mañana primera reunión de la nueva Mesa del Congreso presidido por Meritxell Batet de la mano de Podemos, con una patata bien calentita encima del mantel: ¿Qué hacer con sus señorías independentistas que son a la vez presos preventivos? ¿Se les suspende o se les permite seguir con su labor representativa, tan pomposamente definida? Mañana salimos de dudas. La lógica indica que deberían ser suspendidos de su papel de diputados, pero ¿sabes qué?, que visto lo visto esta mañana, lo más probable es que vete tú a saber.

Hasta el desenlace esperpéntico de Valle-Inclán, quédate con lo que Junqueras le ha dicho a Pedro Sánchez: “Tenemos que hablar”. Pues eso. Solo falta que Sánchez pida un vis a vis en Soto del Real con Junqueras y hablen tranquilitos. ¿Te imaginas?

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