Expósito: "El honor de las víctimas y una rata menos suelta"

Ángel Expósito valora la detención del ex jefe de la banda terrorista ETA, Josu Ternera

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:12

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Ahora entraremos en los detalles en torno a la detención de Josu Ternera. Histórico jefe de ETA detenido esta pasada madrugada en los Alpes franceses. Nos fijaremos en el operativo, en su currículo de muerte y terror, preguntaremos a expertos, analistas y juristas sobre el futuro de este criminal incalificable pero, antes, quiero desahogarme. Es cuestión de sentimientos. En primer lugar, nunca jamás la sociedad española podremos agradecer, valorar y reconocer lo que han hecho por todos nosotros las victimas de ETA. Los asesinados, sus secuestrados y extorsionados y, de igual manera, sus familias. No hay mayor ejemplo de fortaleza, dignidad, democracia y sentido del Estado que lo que han demostrado las víctimas del terrorismo durante estos últimos 40 años o más.

Es imposible que cualquiera de nosotros, desde nuestro cómodo currículo y condición, podamos situarnos en qué siente una niña a la que se le cae la casa encima por un bombazo salvaje. O en el corazón de una viuda que ve cómo matan a su marido mientras le dice adiós a través de una ventana. Es imposible imaginar cuánto duele que te amputen las piernas en una explosión, o que te llamen por teléfono desde el hospital y te digan lo peor sobre tu madre, tu padre, tu hijo o tu marido. El dolor y el horror que la banda terrorista ETA ha causado durante decenios es incalculable. Es imperdonable. Es tan repugnante como la mirada cínica de sus asesinos.

¿Y sabes qué es lo peor? Que aún siguen pavoneándose como gallinas cobardes que son, allí donde se les rinde pleitesía. Porque da igual que les homenajeen en su pueblo natal cuando salen de la cárcel gracias a mil permisos tan garantistas como vergonzantes. Da igual que les rían las gracias en tertulias y medios acojonados por estos criminales, da igual que sean los héroes de cientos de selfies, como Otegui, en las ramblas de Barcelona.

Esos selfies son, cada uno de ellos, un escupitajo en la memoria y el recuerdo de cada uno de los muertos. Cada selfie que se ha hecho estos años atrás Otegui en las manifestaciones independentistas es un vómito de odio sobre los hijos, las viudas y los padres de los asesinados por ETA. Y ahí le tienes al tío, presentándose junto con Esquerra Republicana a las elecciones europeas o candidato a Lehendakari vasco cuando toque. Es muy difícil soportar la indignidad de ver a esta basura sonriendo en una foto en cualquier periódico o reconociendo las insistentes llamadas desde el Gobierno de España para aprobar no sé qué decretos ley con carácter de urgencia en plena campaña electoral.

Es muy difícil aguantar la rabia infinita, y no soy nadie, absolutamente nadie, comparado con Irene Villa, con su madre, con Ortega Lara, Dani Portero o mi Conchita Martín. Por todos ellos hoy, cuando la guardia civil y la policía francesa han detenido a Josu Ternera, solo siento pena. Porque me imagino a las víctimas del terrorismo  entre la satisfacción de que hay una rata menos por ahí suelta, pero a la vez con ese sentimiento de revivir los peores momentos de sus propias vidas.

Como para tenerlos en cuenta. Para llamarle insistentemente o para homenajearles en sus pueblos como si fueran héroes, cuando en verdad solo han sido unos repugnantes asesinos. Como Josu Ternera, que vimos en el Parlamento vasco como un diputado más. Al que se le permitió presidir la comisión de derechos humanos de ese parlamento, al que veremos tarde o temprano pavoneándose como Otegui, gracias a su delicado estado de salud. Para delicado estado de salud sus víctimas en el cementerio.

Preparémonos para oír estupideces y sesudos análisis en los próximos días. Los de siempre empezarán con la paz, la reconciliación, el relato, la vista atrás o la vista hacia delante. Mientras una legión de gendarmes escolta a esta bestia y mientras otra legión de juristas le defiende, le acusan y le juzgan, a la vez de todo ello, las víctimas de Josu Ternera seguirán yendo al cementerio, seguirán llorando ante la foto de papá o de su hija, y seguirán sangrando honor y dignidad cada vez que vean a un Otegui, a un Ternera o a un de Juana Chaos chuleándose por sus hazañas. Josu Ternera ha sido detenido esta madrugada en los Alpes franceses tras una operación conjunta de la guardia civil y la policía francesa. Escupe tú lo que consideres oportuno. Yo no debo ni puedo vomitar por la radio. Lo que siento, literalmente, sobre este monstruo. 

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