

Ángel Expósito: "La política exterior española ha quedado en evidencia y hemos hecho el ridículo"
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Terminamos semana con la vacunación contra el coronavirus a una buena velocidad de crucero; con el Gobierno en su línea inasequible al marketing de Su Persona; con Su Persona incansable de mirarse al espejo y con un desastre humano y una crisis política y de seguridad de primera magnitud en la frontera sur de Europa. No olvidemos que éstas fronteras son Ceuta, Melilla y Canarias.
Tres chispazos. Tres enfoques a esta semana inolvidable:
De mayor a menor en importancia. No olvidaré jamás hasta donde puede llegar la desvergüenza, la inhumanidad y la salvajada de un régimen para sus súbditos e hijos. Lo que ha hecho el régimen de Mohamed VI es tan repugnante como evidente. Miles y miles de niños, chavales y jóvenes animados y empujados a morir ahogados o de miseria, y todo para presionar políticamente a España. Para seguir fortaleciendo y enriqueciendo el régimen de un Monarca medieval. Vecino, primo y necesario, pero peor, absolutamente inhumano. Una presión inconcebible hacia un Gobierno español débil y desnortado. Por mucho que Grande-Marlaska, aquí esta mañana con Herrera, haya intentado justificar lo injustificable.
Porque yo he visto con mis ojos a cientos de chicos cómo se les devuelve en caliente. Que no nos mientan. El PSOE recurrió al Tribunal Constitucional las devoluciones en caliente en época Rajoy y ahora, hace lo propio a miles, desde suelo español y automáticamente. No es verdad que sean devueltos desde suelo de frontera. No es cierto porque yo lo he visto. Decir lo contrario es mentir.
Por cierto, tras esta semana, el peso de la política exterior española en el mundo no es que haya quedado en evidencia (que también) es que hemos hecho el ridículo.
Y una última pincelada sobre este chantaje. Por primera vez, decenas de marroquíes han asaltado la valla de Melilla durante la pasada madrugada. Jóvenes marroquíes contra la valla de Melilla por primera vez. Unos treinta habrían conseguido entrar. El Ejército está preparado para intervenir y apoyando a las fuerzas de seguridad. Insisto: en Melilla.
Segunda parada: la lucha contra el coronavirus. La vacunación continúa pero esta semana hemos asistido a otro capítulo de un vodevil inexplicable sobre la segunda dosis de AstraZeneca. La conclusión, que el ciudadano menor de 60 años elija qué segunda dosis ponerse. Una segunda de AstraZeneca o una segunda dosis de Pfizer o de Moderna. Semanas esperando, explicaciones incomprensibles de la ministra, más esperas, más explicaciones para que al final, tú escojas por ti mismo cuál vacuna ponerte en contra del criterio médico y científico de seguir con la segunda de AstraZeneca.
Y tercero impacto de esta semana para la Historia de la Humanidad: la presentación interestelar que Iván Redondo Productions preparó para que Pedro Sánchez nos vendiera la España de 2050. Más allá de lo hortera del acto, de los gráficos de párvulos, de las frases huecas y las subordinadas repipis, más allá de todo... ¿Qué? Más allá del show, nada. Absolutamente nada.
Y la guinda, entre tanto, entre las vacunas, el pulso inhumano en Ceuta y las cosas de Su Sanchidad, los socios del Gobierno de España, a su tran tran.
Los unos, con el procés en marcha, ganando tiempo y esperando los indultos, con un zumbao' que se cree Napoleón moviendo los hilos desde Waterloo. Pere Aragonès ya es Molt Honorable, aunque su jefe sigue en la cárcel (por poco tiempo) y el lunático le tiene cogido por la barretina. Y por si fuera poco, con la CUP como madrina del evento.
Ah, y mi posdata. Hablando de socios. El otro, el cobarde de Otegui, pavoneándose de su chantaje y escupiendo sin parar sobre las tumbas y la dignidad de las víctimas del terrorismo.
En 2050, los nietos seguirán visitando las tumbas de los abuelos asesinados por ETA. Y los hijos de los Oteguis seguirán homenajeando los asesinatos perpetrados por sus padres. Pero no busques, eso no aparece en el anuncio promo de Su Sanchidad.



