

Ángel Expósito: "Los socios a lo suyo y Marlaska premiando a los asesinos de ETA con acercamientos gratis"
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Reiniciamos curso político y el panorama es el que es. Luego buscaremos culpables, responsables, perjudicados y estaremos a favor o en contra pero el panorama es el siguiente. Que cada uno saque sus conclusiones:
Uno. Los precios de la energía, que es lo mismo que decir los costes de producción, la competitividad y por lo tanto el empleo. Ya puede ‘Su Persona’ ponerse como quiera. Ya pueden organizar los actos que les apetezca a los miembros su legión de asesores y pelotas que al autónomo, a la pyme, a ti y a mí nos va a llegar un recibo de la luz brutal. Y verás el gas cuando llegue el invierno, cuando haya que encender la caldera. Y no te digo llenar el depósito, no ya para irse de vacaciones, sino para currar.
Por mucho acto de loa y propaganda, nos vamos a enterar de lo que vale un peine.
Dos. El Gobierno de coalición parece el Ejército de Pancho Villa. Castells, ministro de Universidades a su bola, Irene Montero inventándose comparaciones insultantes sobre las mujeres, Garzón que sigue siendo ministro y las nuevas (tras el despido de Ábalos y Carmen Calvo) que no aparecen.
Tres. En materia exterior: el pulso entre Marruecos y Argelia puede ser la gota que colma el vaso ahora que el nuevo ministro Albares ha reencauzado la relación con el vecino del Sur. Ya, ya sé que no debemos fiarnos un pelo. Haríamos bien en volver a colocar el Magreb en las portadas.
Cuatro. Afganistán y si me apuras, nuestra cultura de Defensa. Solo hablamos del terror y del terrorismo cuando nos golpea de cerca. Error. La Unión Europea y en particular España sufrimos un absoluto suspenso en Cultura de Defensa y luego nos llevaremos las manos a la cabeza. Se confirma: Somos muy cínicos.
Cinco. Europa. La salida a la crisis económica, a la pandemia y a nuestro papel en el mundo ante la situación global es más Europa. Cualquier populismo y los nacionalismos locales son un suicidio colectivo. Tanto en lo uno como en lo otro somos unos campeones.
Seis. Cataluña. Pero mira que eres plasta, como dice la canción. En días, y vuelve la mula al trigo, mesa de negociación, Aragonés, Rufián y la compaña humillándonos y el de Waterloo chupándose la vidorra padre con tu dinero y el mío.
Siete. Los socios ¡Ay! Los socios a lo suyo y Marlaska que sigue premiando a los asesinos de ETA con acercamientos gratis y todos tragando, vergüenza tras vergüenza, los homenajes y los recibimientos. Por los indultos y por las humillaciones se pierden también elecciones.
Ocho. De vuelta al bolsillo. Deuda, déficit, empleo juvenil y Ertes. Empieza por donde quieras. Y aún saca pecho, no sé de qué. Alguien debería decirle desde dentro (Nadia Calviño cada vez tiene más cara de Solbes) que esta situación la van a pagar nuestros hijos y nuestros nietos. ¿Qué pasa? Que nadie se atreve.
Nueve. El coronavirus. Digo yo que esto se acabará pero no soporto la demagogia y el triunfalismo. ¿No se cansa? ¿Cuántas personas han muerto por covid en España? ¿Por qué siguen diciendo ochenta y pico mil si son 130.000? ¿Por qué no dice que este verano (como recordó Ana Pastor el otro día en el Congreso) que este verano han muerto 3.300 personas, cinco veces más que el verano pasado? Y aún presume.
Y diez, mi posdata. Lo que sea para aguantar un año y pico y entonces convocar elecciones. A ver si para entonces es capaz de repetir que jamás, jamás, jamás pactaría con Batasuna y que no dormiría tranquilo si pactara con Podemos. Capaz es.



