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La historia de Sri Lanka

Los ataques terroristas coordinados contra iglesias y hoteles se han cobrado la vida de cerca de 300 personas

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:57

El domingo se volvió sangriento en Sri Lanka. Ataques terroristas coordinados contra iglesias y hoteles se han cobrado la vida de cerca de 300 personas. Entre ellos, dos españoles. La cifra de heridos se sitúa en torno a los quinientos. 

Los atentados han tenido lugar en un lugar que la historia sitúa como paradisíaco. Serendip (de ahi viene la optimista palabra inglesa serendipity), la Lágrima de la India. Su historia sigue el ciclo de los efectos de las dominaciones coloniales que llegaron a su apogeo en el siglo XIX. A la llegada de los portugueses en el siglo XVI, siguió la irrupción de los holandeses un siglo más tarde. Los británicos si hicieron con el control total de la isla coincidiendo con el auge de Napoleón en Francia. La isla se convirtió de pleno derecho en Ceilán, una colonia más de aquel imperio masivo. Ceilán fue primero cafetera, y después productora de uno de los mejores tés del mundo. Nada más valioso para la flema inglesa.

En la trastienda una sociedad dividida en una minoría étnica, los tamiles, y una mayoría cingalesa. Ambas de origen indio pero que marcan una clara linea de división religiosa, entre budistas e hindúes. Con la independencia del país se aceleró la tensión entre todos ellos. Una escalada de miedos y percepciones equivocas de la mayoría con respecto a la minoría y viceversa, que terminó con el julio sangriento, que desembocó en una guerra civil de veinticinco años, entre un norte Tamíl, donde los Tigres Tamiles constituyeron una insurgencia irreductible, y las fuerzas gubernamentales. 

Sólo en 2009 tras la victoria militar sobre los Tigres Tamiles el país entró en la senda de la reconciliación. Con altibajos y muchas cuestiones pendientes de resolución. No podemos olvidar que en el camino, el Tsunami de 2004 segó la vida de más de 30.000 personas en Sri Lanka. Y ahora, cuando ese país avanzaba por la senda del progreso y del crecimiento, el atentado del pasado domingo nos devuelve a todos ante la triste realidad de un mundo global incierto, en el que la derrota militar del Estado Islámico no se encierra el fin de la amenaza constante y feroz que supone el terrorismo integrista.

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