Grandes debates de la historia

 En España los debates políticos han sido hasta hace poco casi una excepción. 1993 no creo un precedente válido y hubo que esperar a 2008

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 COPE.es

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Tiempo de debates. En la era de la comunicación y de la inmediatez la imagen manda sobre el fundo, y el tweet sobre los programas a largo plazo. Quizás es que buscamos “influencers” más que estadistas. En España los debates políticos han sido hasta hace poco casi una excepción. 1993 no creo un precedente válido. Habría que esperar que a 2008 para un nuevo duelo a la luz de los focos. Los televisores de tubo habían dado paso ya a los televisores planos. Dos estilos muy distintos: Rajoy contra Zapatero. Los españoles nos hemos aficionado a las elecciones en los últimos tiempos, y desde 2016 hemos sido testigos de más debates en televisión entre candidatos que los vividos en los años anteriores.

Una costumbre con sello estadounidense, donde se remontan a mediados del siglo XIX para buscar a los antecesores de los primeros debates -rabiosamente libres- de los candidatos frente a los votantes. Son los llamados grandes debates de 1858, que enfrentaron a un desconocido Abraham Lincoln con Stephen Douglas por un asiento en el Senado estadounidense representando a Illinois. Douglas gano aquella elección, pero Lincoln iniciaría un camino que le llevaría a encarnar lo mejor de la historia de su país.

Un siglo más tarde no tomarse en serio la tiranía de la imagen, le costaría a Richard Nixon dilapidar su ventaja en unas elecciones que ganaría un hombre destinado a ser un icono trágico: JFK. Sin maquillar y mal afeitado, el entonces vicepresidente y candidato republicano dio una pobre imagen frente a la estudiada pose y pujante juventud de Kennedy. Quizás por eso los republicanos acabarían buscando en Ronald Reegan a un actor candidato a la presidencia.

Nombres como Nick Clegg o Emmanuel Macron han sido catapultados a la gloria en debates que han marcado la historia de sus países. Donald Trump pasó de ser una anécdota en las últimas primarias americanas a un candidato electo, por su efectividad golfa y sin escrúpulos frente a sus oponentes. Esta por verse qué veremos hoy en el debate de las elecciones generales de noviembre de 2019. Cinco oponentes frente a aquellos dos de 1993 que nos hablan de la inflación de opciones políticas en nuestro país. Aunque está por ver si también de más y de mejores líderes.

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