"Con la adicción a las redes sociales no le pidan a la administración que arregle lo que es responsabilidad nuestra, será difícil, a no ser que atajemos por el camino corto de la censura"

El colaborador de 'La Linterna', Luis del Val, reflexiona sobre la condena a Meta y Google y pone el foco en la educación y el ejemplo de los padres para frenar la adicción

José Manuel Nieto

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La reciente condena a Meta y Google de 3.000.000 de dólares por perjudicar la salud mental de los menores a través de Instagram y YouTube ha abierto un intenso debate. En el programa 'La Linterna' de COPE, el periodista Luis del Val ha ofrecido su particular apunte sobre un tema que preocupa cada vez más, no solo por el impacto en los jóvenes, sino también en los adultos. El uso excesivo de estas plataformas, como se detalla en el análisis de 'La Linterna', puede actuar como un "factor de estrés" y provocar serios "problemas de adicción".

Una transformación sin precedentes

Luis del Val ha comparado la magnitud de este fenómeno con hitos históricos como la aparición de la imprenta o el automóvil. Ha recordado cómo, en los inicios de la automoción en Inglaterra, "era obligatorio que un jinete a caballo precediera el paso de la nueva máquina de locomoción". Para Del Val, la comunicación por Internet "será observada pasados los decenios como un fenómeno tan importante como la aparición de la imprenta", un cambio que, al no tener precedentes, dificulta enormemente la creación de normas.

Ante este escenario, el colaborador ha advertido sobre la dificultad de legislar. "Un código a Internet será complicado, a no ser que atajemos por el camino corto de las prohibiciones dictatoriales y la censura", ha señalado. Por ello, ha insistido en que la clave reside en la esfera personal y familiar.

El mal ejemplo en la mesa

Para ilustrar su argumento, Del Val ha compartido una experiencia personal vivida en un restaurante: una familia con padres, abuelos y dos niños donde la comunicación era inexistente. "Ni los padres ni los abuelos hablaron con hijos y nietos, y los niños tampoco hablaron entre ellos", ha descrito. La demoledora conclusión fue que "Estuvieron toda la comida pendientes de sus móviles".

Estuvieron toda la comida pendientes de sus móviles"

La adicción del móvil

El propio periodista ha explicado su norma en casa: "Cuando mis nietas vienen a mi casa, incluidas las dos que son mayores de edad, saben que al sentarse a la mesa no puede haber móviles a la vista". Sin embargo, ha reconocido que la batalla es ardua, en un contexto donde existen herramientas para controlar el tiempo en pantalla, pero la voluntad flaquea. Si se permiten estas "groserías", ha sentenciado, "no hay nada que hacer, por muchas normas generalistas que se promulguen".

La responsabilidad es nuestra

Del Val ha hecho hincapié en que la responsabilidad principal recae en los padres, cuya labor va más allá de las advertencias tradicionales, como mirar antes de cruzar. Ahora deben "evitar la adicción temprana, que puede secar la imaginación y mecanizar la inteligencia", sobre todo ante los riesgos que acechan en la red. Con ironía, ha mencionado la campaña para que los peatones no crucen mirando el móvil, un hábito que, peligrosamente, "lo hacen muchos, muchísimos padres".

Niños con móviles

Finalmente, Luis del Val ha lanzado una contundente llamada a la acción personal y familiar, un mensaje que resuena como el eje de su reflexión. "No le pidan a la administración que arregle lo que es responsabilidad nuestra", ha concluido, subrayando que delegar esta tarea educativa es un error que puede llevar a soluciones drásticas como la censura.

No le pidan a la administración que arregle lo que es responsabilidad nuestra"

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.