Miguel Ángel (65) se jubiló y decidió empezar a estudiar una carrera en la universidad: "Es raro el día que no me tengo que hacer tres o cuatro fotos"

Tras toda una vida trabajando, este hombre de 65 años ha cumplido su sueño de estudiar Historia y su experiencia se ha convertido en un fenómeno en redes sociales

José Manuel Nieto

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A los 65 años y tras jubilarse, Miguel Ángel Bravo ha decidido saldar una cuenta pendiente: estudiar la carrera de Historia. Esta es la historia ejemplar que han contado en el programa La Linterna de COPE, donde Paloma Serrano ha desgranado cómo este hombre ha aparcado su jubilación para volver a las aulas en la Universidad de Extremadura, cumpliendo el sueño que las circunstancias le obligaron a posponer en su juventud.

Una decisión meditada

Durante décadas, Miguel Ángel trabajó y sacó adelante a su familia, pero siempre con una espinita clavada. "Yo siempre tenía la la espinita clavada de de estudiar, y la historia siempre me ha gustado mucho", ha explicado en COPE. La jubilación le trajo el tiempo que necesitaba, convirtiéndose en "una oportunidad tremenda". En un principio valoró la opción a distancia a través de la UNED, pero su hijo le animó a vivir la experiencia completa.

Finalmente, se decidió por la modalidad presencial en la Unex tras superar la prueba para mayores de 45 años. Una decisión de la que no se arrepiente: "Me presenté a la Unex en presencial, y aprobé la prueba [...] Hoy por hoy, me alegro de haberlo hecho presencial, porque es mucho más amena", asegura. Su caso es un ejemplo de que en la tercera edad no hay impedimento para seguir disfrutando.

TikTok: @abuelitoenclase

Miguel Ángel, Abuelito en clase

El 'abuelito en clase' viral

El primer día de clase, Miguel Ángel reconoce que sintió nervios. En un aula llena de jóvenes de 20 años, se preguntaba si encajaría. La anécdota inicial no se hizo esperar: "Se pensaron que era el profesor por la edad, ¿sabes?", cuenta divertido. Sin embargo, sus temores se disiparon rápidamente. "Vieron que yo me sentaba y, vamos, en menos de una semana estaba integrado con ellos", añade.

La barrera generacional, lejos de ser un obstáculo, ha facilitado la convivencia. Se ha integrado con tal naturalidad que sus compañeros le han elegido delegado, un gesto que le motiva aún más. "No me iba a presentar [...] pero empezaron todos, preséntate, preséntate. [...] Me votaron en todas las clases por una mayoría absoluta", explica con orgullo, convirtiéndose en un referente para sus compañeros, similar a otros jubilados que encuentran una nueva vida entre los jóvenes.

Su historia ha trascendido las paredes de la facultad gracias a su hijo, que documenta su día a día en la cuenta de TikTok '@abuelitoenclase'. Lo que comenzó como algo anecdótico se ha transformado en un fenómeno viral con miles de seguidores que siguen sus aventuras entre apuntes y exámenes.

Es raro el día que no tengo que hacer 3 o 4 fotos"

TikTok: @abuelitoenclase

Miguel Ángel, Abuelito en clase

Sin buscarlo, Miguel Ángel se ha convertido en un ejemplo para muchos. "Yo lo llevo muy bien, tranquilito, no se me ha subido la cabeza ni nada", afirma con humildad. Sin embargo, la fama tiene sus efectos, especialmente entre los más jóvenes. "Es raro el día que no tengo que hacer 3 o 4 fotos con la gente joven", confiesa. La popularidad fue tal que durante las Navidades, mientras estudiaba en la biblioteca, se hizo "más de 200 fotos".

Nunca es tarde para aprender

Volver a estudiar después de tantos años también ha supuesto un reto de adaptación. Ha tenido que ponerse al día con herramientas digitales que para sus compañeros son habituales. "El primer trabajo que tuve que presentar, lo presenté por correo electrónico, porque no sabía el PDF", admite. Con la ayuda de su hijo, ha aprendido a manejar el campus virtual y a entregar los trabajos en el formato requerido.

No, no, no, no, no me pierdo de una"

Más allá de la fama en redes, lo esencial para Miguel Ángel es la satisfacción personal. "Me siento más orgulloso, más satisfecho y más a gusto con lo que estoy haciendo", declara. Su compromiso es total, demostrando una disciplina inquebrantable. "No, no, no, no, no me pierdo de una", asegura. Su ejemplo recuerda a otras historias de superación en la tercera edad.

Miguel Ángel no estudia para demostrar nada a nadie, sino por el puro placer de aprender. En un aula de Cáceres, rodeado de estudiantes que podrían ser sus nietos, está escribiendo su propia lección de historia: que los sueños no caducan y que nunca es tarde para empezar.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.