El gesto de Benito Gómez, chef con dos Estrellas Michelín, y Miguel Herrera con Grazalema: "Lo más importante para nosotros era recibirlos con un caldo calentito"

Un grupo de hosteleros de la sierra de Cádiz se organiza para dar de comer a los más de 1.500 vecinos evacuados por el riesgo de colapso del acuífero

José Manuel Nieto

Publicado el - Actualizado

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El pasado jueves, la vida de los vecinos de Grazalema cambió por completo cuando, a las seis de la tarde, fueron evacuados ante el riesgo de colapso del acuífero y el movimiento de sus casas tras días de lluvias intensas. La situación, contada en el programa La Linterna de COPE con Ángel Expósito, obligó a más de 1.500 personas a abandonar sus hogares, siendo acogidas en el pabellón municipal de Ronda. Aunque hace tres días pudieron recoger enseres, la previsión de una nueva borrasca ha impedido su regreso. Es "desagradable, hemos sentido golpes secos en el interior de la tierra, es angustioso", contaba un vecino a esta antena.

La unión de los hosteleros

Desde el primer momento, la solidaridad ha sido el motor de los voluntarios. Un grupo de WhatsApp de hosteleros, creado durante la pandemia, se reactivó. Miguel Herrera, chef afincado en Ronda, llamó a su amigo Benito Gómez, chef del restaurante Bardal con dos Estrellas Michelín, y en apenas dos horas, una food truck ya estaba instalada en el pabellón para recibir a los desplazados.

Lo más importante para nosotros era recibirlos con un caldo calentito"

Europa Press

El chef rondeño Benito Gómez

Un caldo de puchero humeante fue la primera ayuda. "Lo más importante para nosotros era recibirlos, por lo menos, con un caldito calentito y algo de comida que llevarse al estómago", recuerda Miguel. Muchos llegaban con un gran sufrimiento acumulado. "Como decía mi abuela, las penas con pan son menos penas", añade el chef.

Logística para 650 personas diarias

Desde entonces, el ritmo ha sido frenético, sirviendo desayuno, comida, merienda y cena para unas 650 personas al día. La avalancha inicial de ayuda requirió una organización exhaustiva. "Hemos cogido un par de zonas, una para economato, para todo el tema de ropa y enseres de higiene, y luego hemos hecho un economato de alimentación porque, claro, teníamos que empezar a clasificar todo lo que llegaba por un orden", explica Benito Gómez.

Una vez clasificados los alimentos donados, el equipo de cocineros comenzó a diseñar los menús. "En base a lo que nos iban donando, hemos ido armando un poco los menús. Sí que es verdad que cuando tienes excedente de alguna cosa, pues tienes que tirar de creatividad y decir, oye, pues mira, que tenemos un viaje de pan como un demonio, pues nada, migas", detalla el chef con dos Estrellas Michelín.

EFE

Desalojados de Grazalema y Benaoján en el centro deportivo 'El Fuerte' en Ronda, Málaga

Una cadena de solidaridad

Las primeras ollas salieron de Bardal, el restaurante de Benito Gómez, priorizando platos de cuchara como potajes o callos, además de huevos camperos con patatas o carne en salsa. La ayuda llegó de todas partes: la confitería D'Aber de David Verdu aportó el chocolate caliente, la agrupación de hermandades de Ronda cedió cacerolas y paelleras, la Unidad Militar de Emergencias (UME) contribuyó con menaje y Eloy Catherine con un horno industrial. Un apoyo al que incluso el Papa se ha sumado enviando ánimo.

Cuando uno pierde esa rutina, pues también pierde un poco la identidad"

La situación ha sido muy dura, ya que como explicaba otro vecino, "el agua brota de las paredes y los enchufes". Por ello, el apoyo va más allá de la comida. "Cuando uno pierde esa rutina, pues también pierde un poco la identidad, y sobre todo de una forma forzosa", reflexiona Miguel Herrera. El chef subraya la importancia de que no haya daños personales, porque, "al final lo material se repone".

Algunos chefs han solicitado días libres para ayudar, mientras que otros son del propio pueblo desalojado. Aunque nadie duerme en el pabellón, todos se reúnen allí para las comidas, convirtiendo el polideportivo en una improvisada plaza del pueblo. La emergencia se ha batallado con protocolo y a golpe de cuchara, mientras se mantiene la atención en la borrasca Neils, la octava de la temporada, que amenaza con más complicaciones.

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