"Si acostumbras a subvencionar la gasolina, te cuesta volver a bajar el precio quitando la ayuda, si en dos semanas se acaba la guerra"
El Gobierno se enfrenta al dilema de aprobar ayudas al combustible sin conocer la duración de la guerra y con el riesgo de acostumbrar al ciudadano a un precio bajo
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La escalada del conflicto bélico en Irán y su impacto en la economía de los ciudadanos ha centrado el debate en el programa 'La Linterna' de COPE, donde Expósito, junto a los periodistas Mayte Alcaraz y Antonio Arráez, ha analizado la difícil situación actual. El foco principal se ha puesto sobre la subida del precio de la gasolina y las posibles medidas que el Gobierno podría anunciar en el próximo Consejo de Ministros extraordinario, con la duda de si serán suficientes para aliviar los bolsillos de los españoles.
El dilema de las subvenciones
Uno de los puntos clave de la discusión es si el Ejecutivo debe subvencionar directamente el precio de los combustibles. Los economistas, según ha explicado Arráez, plantean una duda razonable: acostumbrar al ciudadano a un precio artificialmente bajo podría desincentivar el necesario ahorro en el consumo. "Si tú ayudas a la gasolina y al final el ciudadano no nota que está cara, lo va a pagar, pero vamos a acostumbrar a pagar ese precio por la gasolina, y lo que hay que hacer es consumir menos", ha señalado. El temor es que, si no se reduce el gasto en combustible, todo el dinero de las familias se destine a llenar el depósito y "otros sectores van a entrar en crisis".
La gran incógnita para el Gobierno es la duración de las medidas. Antonio Arráez ha subrayado la complejidad de la decisión: "Si acostumbras a subvencionar la gasolina y en dos semanas se acaba la guerra, te cuesta volver a bajar el precio quitando la ayuda, la decisión es difícil". Esta incertidumbre sobre la duración del conflicto, que podría hacer que el precio del diésel alcance los 2,5 euros, complica la planificación y exige sopesar si las ayudas deben ser las mismas para un escenario de un mes que para uno que se prolongue en el tiempo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Te cuesta volver a bajar el precio quitando la ayuda, la decisión es difícil"
Contracción del consumo e inflación
Más allá del combustible, el miedo ya está afectando a la economía en general. Mayte Alcaraz ha advertido de que la inestabilidad está provocando una contracción del consumo. "La gente si no ve ningún tipo de certeza, ve una situación muy inestable", ha comentado, por lo que prefiere no gastar. La periodista ha compartido una experiencia personal: "Me lo contaba el otro día una señora que regenta un comercio en mi zona, me decía, 'es que yo he notado cómo ha bajado ya el consumo, cómo la gente, pues se hace más amarrategui'". Este comportamiento, motivado por el temor a lo que pueda pasar, se suma a la previsión de que el gasto medio de los españoles en Semana Santa se resienta.
Yo he notado cómo ha bajado ya el consumo, cómo la gente, pues se hace más amarrategui"
Una mujer hace la compra en un supermercado
El otro gran fantasma es la inflación. Alcaraz ha mostrado su preocupación por la decisión de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo de no subir los tipos de interés, lo que podría disparar la inflación "al 3 o al 4 por 100, y eso sí que ya sería gravísimo para el bolsillo de todos", especialmente para las personas "con menos recursos o con unos sueldos más ajustados".
La incertidumbre sobre las medidas
Jorge Bustos, por su parte, ha aportado una visión crítica sobre la postura del Gobierno en el Consejo Europeo, afirmando que ir "con la pancarta" del "no a la guerra" no soluciona los problemas económicos reales. "El problema de la pancarta es que no alivia los bolsillos de los españoles cuando los efectos económicos están provocando cada vez más inflación y más dificultades a la hora de llenar el depósito", ha sentenciado. La solución a la crisis energética, en cualquier caso, es compleja y requiere de medidas valientes como las minicentrales nucleares que algunos expertos proponen.
La eficacia de las medidas que se aprueben mañana también depende del consenso político. Arráez ha recordado que el principal problema "no es tanto cuánto va a durar y los plazos que haya que poner, sino quién te lo va a aprobar", en referencia a los socios de coalición y otros apoyos parlamentarios. Mientras tanto, la guerra sigue su curso y el Consejo Europeo enfrenta sus propios obstáculos, como el veto de Hungría a un préstamo millonario destinado a Ucrania.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.