"Vas al médico para pedir ayuda y te dan más pastillas, y mi madre pensaba que era lo que solucionaba el problema; no fue consciente hasta que un día me las intenta quitar y le levanto la mano, me volví agresiva"

La historia de Belén de la Hoz, que mezcló pastillas y alcohol durante una década, alerta sobre el peligro de unas drogas normalizadas en la sociedad española

La terapeuta Belén de la Hoz

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La terapeuta Belén de la Hoz

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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Más de la mitad de los españoles ha consumido ansiolíticos en los últimos cinco años, y un 20% toma benzodiazepinas de forma continua. Detrás de estas cifras se esconden miles de historias, como la de Belén de la Hoz, terapeuta y autora del libro 'Adicta', quien ha relatado su experiencia en el programa 'Herrera en COPE' con Alberto Herrera. Su historia es un viaje a través de una década de adicción a las pastillas y al alcohol que comenzó cuando solo tenía 14 años.

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Un extraterrestre en un mundo de robots

Belén de la Hoz se definía a sí misma como "un extraterrestre en un mundo de robots", una niña que desde muy pequeña se sentía diferente y se hacía preguntas sobre la existencia. Esa sensación desembocó en fuertes ataques de ansiedad a los 14 años. "No sabían qué hacer conmigo. Ya había estado en todos los especialistas, en psiquiatras, psicólogos, logopedas, de todo", explica. La solución que encontraron los médicos fue recetarle el "famoso lexatin", que pasó de ser un remedio puntual a un consumo cada vez más frecuente.

A esa misma edad, descubrió el alcohol. No por su sabor, sino por la "sensación de desconexión completa" que le producía. Lo que empezó de manera puntual, en dos o tres años se convirtió en un hábito frecuente y en grandes cantidades. A los 16 años ya bebía tres días a la semana y había empezado a tomar también antidepresivos.

Dolor físico para anestesiar la mente

La situación se agravó cuando, a los 20 años, Belén empezó a autolesionarse. "Sentía tanto dolor a nivel mental, que cuando tenía dolor físico era como que se iba. Necesitaba autodestruirme para no sentir el dolor que sentía", ha confesado. Prefería el daño físico de las autolesiones o las resacas al dolor mental de la ansiedad. La resaca, además, le generaba un sentimiento de culpa que la llevaba a beber de nuevo, creando un círculo vicioso del que no podía salir.

Nadie te cuenta que cuando mezclas benzodiazepinas y alcohol tienes blackout"

Belén de la Hoz

Terapeuta y exadicta

Uno de los efectos más peligrosos de su adicción fue la mezcla de ansiolíticos y alcohol. "Nadie te cuenta que cuando mezclas benzodiazepinas y alcohol tienes 'blackout'. Tienes lagunas, es horrible", relata. Esos periodos de amnesia le generaban una paranoia constante sobre qué había hecho o dicho, lo que le provocaba más ansiedad y, en consecuencia, un mayor consumo para calmarla. "Estaba tan anestesiada, yo tenía mucha disociación. Me había fingido tanto un personaje que es que era todo una farsa", añade.

Su familia vivió la situación con impotencia. Su madre, confiando en el criterio de los médicos, pensaba que las pastillas eran la solución. No fue consciente del problema hasta mucho después, cuando intentó quitarle los fármacos y se encontró con una reacción agresiva por parte de su hija. "Fue horrible, es uno de mis mayores traumas, levantar la mano a mi madre, porque decía, si me quitan esto es mi droga", ha contado en COPE.

Tocar fondo para volver a empezar

El punto de inflexión llegó el día de Reyes de 2018, cuando Belén tenía 23 años. Sintiéndose una carga para su familia y sin encontrar una salida, intentó quitarse la vida. Afortunadamente, no lo consiguió y fue el inicio de su recuperación. Poco después, tomó la drástica decisión de dejar los ansiolíticos de golpe, algo que desaconseja por su peligrosidad. "Te puedes morir. Es como el alcohol", advierte. El síndrome de abstinencia fue terrible: "Pura ansiedad. Si yo pensaba que había tenido ansiedad, hasta dejarlo no sabía lo que era".

Ser honesto cuesta mucho, llega un punto que no sabes ni quién eres"

Belén de la Hoz

Terapeuta y exadicts

Su recuperación pasó por un centro de desintoxicación, donde la rutina era estricta: terapia, deporte, y sobre todo, honestidad. "Cuesta una barbaridad, sobre todo, porque llevas tantos años mintiéndote a ti mismo. Llega un punto que no sabes ni quién eres", afirma. En el centro, sus compañeros se convirtieron en su "punto de anclaje" y su "nueva familia", personas que la entendían y la empujaban a seguir luchando.

Hoy, Belén de la Hoz lleva ocho años sin consumir y trabaja como terapeuta ayudando a personas que atraviesan situaciones similares. Reconoce que la tentación no desaparece, ya que "el cerebro es una grabadora", pero ahora tiene herramientas para gestionarla. La clave, asegura, es no tapar las emociones y verbalizarlas. Durante la entrevista, la llamada por sorpresa de su hermana Alejandra puso de manifiesto el pilar fundamental que ha sido su familia, especialmente ella: "Para mí mi hermana es todo".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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