La periodista Rebeca Argudo reflexiona sobre el derecho internacional tras la captura de Maduro
Argudo analiza en 'Herrera en COPE' la frecuente invocación a la legalidad universal a raíz de la operación de Estados Unidos contra Nicolás Maduro

Escucha el 'Traficantes de Palabras' del viernes 9 de enero
Publicado el
2 min lectura1:57 min escucha
La reciente operación de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha avivado el debate sobre los límites de la legalidad. En este contexto, la periodista Rebeca Argudo, en su sección ‘Traficantes de Palabras’ del programa ‘Herrera en COPE’ que conduce Jorge Bustos, ha analizado el recurrente sintagma del ‘derecho internacional’.
ESCUCHA AQUÍ EL PODCAST

Derecho internacional tras la caída de Maduro, por Rebeca Argudo | Traficantes de Palabras
Argudo ha señalado que "está de moda invocar el derecho internacional como argumento de autoridad para zanjar discusiones, como si se conjurase al íncubo de la verdad verdadera". La periodista describe esta invocación como un "hechizo inmovilizador" o un "ente sobrenatural todopoderoso", cuestionando la idea de que la humanidad se haya regido siempre por un código común e inviolable.
Los 'puristas' de la legalidad
La colaboradora de COPE ha criticado con ironía a los que denomina "puristas de la legalidad universal" y "teóricos del algodón de azúcar", quienes se escandalizan como si fuera la primera vez que se rompen las normas. Argudo los compara con "las Isabel Preysler de lo civilizado [...] o las Paloma Cuevas del orden mundial", que asisten estupefactos a la primera "mancillación pública de tan loable invento".

La socialité Isabel Preysler
La condición para ser eficaz
Para que el derecho internacional garantice una convivencia social pacífica y no se convierta en un instrumento de poder para unos pocos, Argudo sostiene que es clave "delegar en alguien la administración de la fuerza" mientras el resto renuncia a ella. Todo lo demás, en su opinión, no son más que "cándidas ideas sin traslación real" o "fantasías sedantes para autocomplacientes almas bellas".
El deber de injerencia
La reflexión de Argudo concluye con una afirmación contundente: "A los tiranos no se les pide, por favor, que abandonen esta fiesta". Para reforzar su argumento, ha citado al filósofo André Glucksmann y su visión sobre el derecho de injerencia, que "procede de la ley no escrita de Antígona".
Finalmente, la periodista ha zanjado su intervención en 'Traficantes de palabras' con una cita del pensador francés: "El deber de detener a un perpetrador de masacres está autorizado por la masacre misma, no por una firma en blanco, conferida por señores que desvían la mirada".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



