"Es de celebrar que nuestra sociedad civil y nuestro país se pongan del lado del más débil; con los inmigrantes irregulares que ya están aquí hay que hacer algo"
El análisis de la regularización extraordinaria revela el cálculo político del Gobierno y un debate social que se mueve entre el miedo inducido y la acogida

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La reciente regularización extraordinaria de inmigrantes ha generado un considerable ruido interesado y diversas manipulaciones políticas. Según el análisis del profesor de la USP-CEU, Armando Zerolo, aunque se trata de una decisión justa en el fondo, no ha estado exenta de cálculo, utilizándose como moneda de cambio para negociar competencias de inmigración y aprobándose por decreto para evitar al Congreso de los Diputados.
Una medida tardía y calculada
Frente a las acusaciones de oportunismo por parte del Gobierno, Zerolo sostiene que la crítica no debería ser por la prisa, sino por la tardanza. "El Gobierno llega tarde a esta medida, que no aprobó cuando debía porque quería guardarse un as en la manga", afirma.
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Regularización de migrantes, por Armando Zerolo | Traficantes de Palabras
De hecho, es la sociedad civil la que lleva reclamando esta acción desde hace tiempo. En este sentido, y como recordaba Monseñor Luis Argüello, diversas organizaciones eclesiales han confluido en esta apuesta por una regularización que, según el analista, "se debería haber aprobado hace meses".
Entre el miedo y la acogida
Critica a quienes se oponen a la medida atascándose "en el fango de la batalla contra el reemplazo cultural, la pérdida de valores cristianos y las invasiones bárbaras". Argumenta que este miedo inducido contra el extranjero oculta un concepto de cultura nacionalista alejado de la cultura católica.

Así, se evita afrontar el verdadero dilema que, según Zerolo, consiste en que "con los inmigrantes irregulares que ya están aquí hay que hacer algo". La disyuntiva es clara: o se les regula o, al estilo de "la policía migratoria del trumpismo", se les persigue y expulsa.
Es de celebrar que nuestra sociedad civil y nuestro país se pongan del lado del más débil"
Mientras no se aborden de forma integral la regularización de las fronteras, los procesos de acogida y una ley de inmigración más racional, no habrá término medio. Por ello, Zerolo concluye que, ante la elección entre "la policía racial y la regularización", "es de celebrar que nuestra sociedad civil y nuestro país se pongan del lado del más débil".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



