Rancheras insultantes

Hoy escuchamos tres rancheras insultantes, tres rancheras que entre improperios e ingeniosos insultos se recrean en desearle el mal al antiguo amante.

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 Hoy escuchamos tres rancheras insultantes, tres rancheras que entre improperios e ingeniosos insultos se recrean en desearle el mal al antiguo amante.

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:52

Fidel Moreno autor del ensayo ¿Qué me estás cantando?, nos hace pensar con canciones y todos los miércoles, a esta hora, nos hace sentir que la vida es un musical. Hoy vamos a escuchar tres rancheras insultantes, tres rancheras que con afilados insultos se recrean en desearle el mal y la desgracia al antiguo amante. Hace un par de semanas escuchamos canciones que servían para ajustar cuentas, que comparaban el desamor con un negocio ruinoso, y como de pasada hablamos de lo buenas que eran las rancheras para los ajustes de cuentas. Pues bien, hoy vamos a escuchar tres rancheras extremas, que no temen recurrir al insulto para desearle incluso la muerte al que antes fue tan querido. Estas rancheras demuestran que los humanos, cuando dejan de querernos somos capaces de lo peor.

Con La Estaca, que nada tiene que ver con L’Estaca de Lluís Llach, una ranchera irónica y acelerada del grupo colombiano Aterciopelados. Una ranchera de 1995, del segundo disco de Aterciopelados, con el que se hicieron famosos por la fusión de rock con ritmos tradicionales latinoamericanos. La Estaca está compuesta por Andrea Echeverri, la cantante de Aterciopelados, y en ella la mujer se despide de un hombre tóxico, peligroso, que sabe kárate y es un salvaje, un tipo al que pone de vuelta y media y al que desea que le coja un carro, le parta un rayo, le destripe un tren y que un perro le muerda.

La segunda canción que escuchamos es una ranchera tirada para atrás de Albert Pla. Esta hay que escucharla aguantando la respiración. Se llama Sufre como yo, es también del año 95 y es en origen un poema del poeta maldito José María Fonollosa, al que pone música Albert Pla. Fue utilizada en un momento clave de la película Carne trémula de Almodóvar. Y es una canción que a mí antes de que me gustara me daba miedo. La voz de niño loco de Albert Pla, los arreglos magníficos de Josep Mas “Kitflus”, y la letra, claro, donde de una manera directa se le llega, con mucha rabia, a desearle la muerte al que tanto, o la que tanto, le ha hecho sufrir. Se ve que el protagonista es ateo, pero dice que para que sus deseos se cumplan, para que el otro o la otra se mueran, está dispuesto a aprender a rezar.

Por último, no podía faltar la “Guerrillera del bolero”, Paquita la del Barrio, la mujer que con más ímpetu se ha despachado contra los hombres abusones, nunca nadie como ella ha sabido poner de inútil a un hombre. Vamos a escuchar su canción más famosa, Rata de dos patas, que es la gran ranchera insultante. No hay una canción igual a la hora de insultar. Paquita, que tuvo una vida amorosa muy desgraciada, primero se arrejunta con un hombre casado con el que tiene dos hijos. Luego lo abandona y unos años después se encuentra con su gran amor, un hombre parrandero, que desaparecía durante días –a él fue al que le dijo, después de días desaparecido, aquello de “¿Me estás oyendo, inútil?”

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