La burocracia impide instalar dos equipos de última generación donados por Amancio en hospitales valencianos

El ayuntamiento de Valencia asegura que los centros carecen de licencia de primera ocupación pese a llevar funcionando más de cuarenta años

 

COPE.ES

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 10:41

La Fundación Amancio Ortega ha donado dos aparatos de tecnología punta de diagnóstico por imágen a dos centros de salud valencianos. Sin embargo, estas máquinas todavía no están instaladas porque la burocracia marcada por la Consejería  de Sanidad de Valencia lo impide. El Hospital Clínico y el hospital La Fe solicitaron sendas licencias para poder realizar las obras de adecuación para la instalación de ambos aparatos en las áreas de radiología de ambos centros. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando los técnicos del Ayuntamiento de Valencia las denegaron con el argumento de que se carecía de licencia de primera ocupación.

Una sorpresa mayúscula teniendo en cuenta que ambos centros llevan funcionando más de cuarenta años. El ayuntamiento asegura que hasta que no la presenten no pueden autorizar las licencias de obras. Ayer mismo, a pesar de ser festivo, se les hizo llegar a los responsables municipales esa licencia normal y ahora el Ayuntamiento tiene que esperar diez días para la tramitación burocrática y ver si la aprueba o no.

A consultas de COPE, tanto el ayuntamiento de Valencia como la Consejería de Sanidad cuentan que el hospital La Fe presentó la solicitud de obra, pero lo que tienen que presentar es sin embargo una licencia normal de actividad. El Clínico, por su parte, va a presentarla este lunes.Cuesta trabajo pensar que los trámites burocráticos estén retrasando la instalación de estos aparatos absolutamente necesarios para la salud de los valencianos.

No es la primera vez, sin embargo, que hay lío en Valencia con la burocracia y las licencias en hospitales públicos. El hospital La Fe tiene una licencia de actividad concedida en 2007 pero le falta la licencia ambiental. Esto no ha impedido, por el contrario, que pueda operar con total normalidad. 

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