Ayestaran, desde Dnipro: "El mensaje es que no hay lugar seguro, Rusia tiene capacidad de otro tipo de guerra"
El periodista ha confirmado que a primera hora de este martes ha vuelto a haber explosiones en Zaporiyia, en el cuarto ataque de la semana a la ciudad

Ayestaran, desde Dnipro: "El mensaje es que no hay lugar seguro, Rusia tiene capacidad de otro tipo de guerra"
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En las últimas horas: Putin ha llevado a cabo una superofensiva en respuesta a la explosión del puente de Crimea. En total ha lanzado 83 misiles contra Ucrania. Estos ataques, más que tener un fin estratégico, tienen un mensaje psicológico para los ucranianos para decirles que no hay lugar seguro y que tiene poder para golpear todo el país.
En Ucrania se encuentra el periodista Mikel Ayestaran, siguiendo la última hora del conflicto, ahora mismo entre Dnipro y Zaporiyia, dos de las ciudades afectadas por los misiles. Pasadas las 6:30 de la mañana, hora española, Ayestaran ha confirmado a Carlos Herrera que en las últimas horas ha vuelto a haber explosiones en Zaporiyia, en el cuarto ataque de la semana a la ciudad.
"Ayer vimos que, una vez más, uno de sus misiles impactó contra un bloque de cinco pisos. Los servicios de emergencias trabajaron sin descanso para rescatar a diez vecinos que estaban durmiendo en el sótano y quedaron sepultados. Esta ciudad se ha convertido en el gran objetivo de los rusos, que ocupan la parte sur de este distrito, pero a la capital solo llegan con misiles", explica el periodista.
Putin ha reconocido que los ataques tenían como objetivo plantas energéticas ucranianas, de hecho, gran parte del país se ha quedado sin luz. Teniendo esto en cuenta, Ayestaran ha explicado a COPE qué perspectivas hay de cara al invierno: "Algunos proyectiles sí que impactaron en zonas eléctricas, por eso hay amplias zonas sin luz, como en la propia capital. De cara al invierno, preocupa muchísimo estos ataques, tanto en la luz como en el gas. De hecho, una de las cosas en las que nos insisten en que se va a producir un nuevo desplazamiento de población con la llegada del invierno, porque hay mucha gente que está viviendo en zonas que han pasado por combates, que ahora mismo ya están liberadas, pero que no tiene esos servicios mínimos para hacer frente a un invierno en el que los termómetros bajan bastante de los cero grados. La gente va a tener que ir a buscar refugio a ciudades menos afectadas por el conflicto durante estos meses".
Respecto a los impactos en edificios civiles, explica que ha podido hablar con varios vecinos. "Vi en primera persona el edificio de cinco pisos arrasados por los misiles en Zaporiyia. Pude hablar con los vecinos de edificios contiguos y me encontré con un veterano del ejército rojo que me decía que los rusos tienen un doble objetivo con estos ataques, generar miedo entre los ucranianos y por otro, intentar presionar a las autoridades para una futura negociación. Otra vecina, de 39 años, estaba haciendo las maletas. Y su caso le ha pasado a muchos ucranianos en el sur. Tuvo que dejar su casa hace meses y ahora el piso que había alquilado ha quedado destrozado. Me decía que esto una venganza que se ceba con los civiles", ha narrado.
Por último, ha analizado si esta última ofensiva ha afectado al positivismo que se respiraba en los últimos días en el ejército ucraniano: "En las calles, había euforia. Los propios medios estábamos día tras día anunciando estos avances. Incluso hablábamos de la posible duración de la guerra. Lo que ocurre es que esto tiene un impacto psicológico muy fuerte. Putin ha alcanzado las principales ciudades del país apretando un botón. El mensaje principal es que aquí no hay lugar seguro y que Rusia tiene capacidad para hacer otro tipo de guerra".



