Álvaro Fernández, farmacéutico: "Hemos pasado de usar suplementos cuando hay una necesidad real a hacerlo para optimizar nuestro estilo de vida"

El consumo de vitaminas, proteínas y minerales se dispara en busca de una salud optimizada, pero los expertos advierten de la falta de evidencia en muchos productos

Patricia Blázquez Serna

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El consumo de suplementos alimenticios se ha convertido en un fenómeno de masas en España. Lo que antes era un nicho reservado para deportistas de élite o personas con déficits diagnosticados, ahora es un hábito extendido en la sociedad. Este auge, analizado en 'Herrera en COPE' por Alberto Herrera y Mar Amate, revela un mercado en plena ebullición y una nueva forma de entender el cuidado personal, donde no basta con estar sano, sino que se busca optimizar el cuerpo y la mente.

Un negocio en auge

Las cifras confirman la magnitud de esta tendencia. A nivel mundial, el mercado de los suplementos ya mueve 170.000 millones de dólares y crece a un ritmo del 8% anual. En España, el sector se acerca a los 2.000 millones de euros, con un gasto medio por persona de 139 euros al año, según datos de la OCU. "El gasto medio anual en suplementos alimenticios en España son de 139 euros por persona, según la OQ, me parece mucho mucho dinero", comentaba Mar Amate durante la emisión.

Control, rendimiento y perfiles de consumo

El deseo de controlar la salud a futuro es uno de los motores de este consumo. Después de la pandemia, la venta de vitamina D, zinc y vitamina C se disparó en Europa, con crecimientos de hasta el 50% en algunos países. En España, los perfiles de consumo están bien definidos: las mujeres de entre 35 y 55 años se inclinan por el colágeno, el hierro y el magnesio, mientras que los hombres de 25 a 45 años prefieren la proteína y la creatina. Preocupa especialmente el aumento del consumo de melatonina en jóvenes y adolescentes para conciliar el sueño.

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Imagen de recurso de varias pastillas de suplementación

Otro factor clave es la búsqueda de un mayor rendimiento. La creatina, que "salía de los culturistas", como apunta Amate, hoy es consumida por personas que ni siquiera pisan un gimnasio. Se ha generalizado la idea de que para mejorar la masa muscular y el rendimiento físico es necesario suplementarse, como confirman varios testimonios de deportistas aficionados: "Tomo proteína después de entrenar para regenerar la masa muscular, tomo creatina para aumentar esa masa muscular" o "colágeno para articulaciones, uñas y pelo, y, puntualmente, un preentreno de cafeína".

Hemos pasado de usar suplementos cuando hay una necesidad real a usarlos para intentar optimizar nuestro estilo de vida"

Álvaro Fernández

Farmacéutico

El farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en redes como Farmacéutico Fernández, explica que se ha producido un cambio de paradigma. "Hemos pasado de usar suplementos cuando hay una necesidad real a usarlos para intentar optimizar nuestro estilo de vida, y muchas veces se consumen más por lo que prometen, más productividad, mejor piel, una mayor sensación de bienestar que por una recomendación sanitaria concreta", afirma.

La evidencia científica, en entredicho

A pesar de su popularidad, no todos los suplementos cuentan con el mismo respaldo científico. La Unión Europea los regula como alimentos y no como medicamentos, lo que significa que "no necesitan demostrar una eficacia clínica antes de salir al mercado". Esto abre la puerta a productos que, según los expertos, viven más del marketing que de la ciencia. La nutricionista Cristina López es clara al respecto y advierte sobre la falta de estudios sólidos para muchos de ellos.

Fundamentalmente, la ciencia indica que los suplementos con evidencias sólidas son principalmente la cafeína, la creatina, la beta alanina y la proteína"

Cristina López

Nutricionista

López señala que "muchos productos viven más del marketing que realmente de los ensayos clínicos". Entre los que carecen de evidencia sólida menciona los BCAAs aislados, muchos preentrenos comerciales cuyo efecto se debe a la cafeína, los quemagrasas o "fat burners" y los nootrópicos. Por el contrario, la ciencia sí respalda otros. "Fundamentalmente, la ciencia indica que los suplementos con evidencias sólidas son principalmente la cafeína, la creatina, la beta alanina y la proteína. El resto tiene más un respaldo publicitario que un respaldo científico", concluye.

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Imagen de recurso de un scoop de creatina

Finalmente, el acto de tomar suplementos también se ha convertido en un fenómeno cultural que crea identidad y cohesión social. "Si tú vas a un gimnasio, todo el mundo saca la creatina y va con sus batidos de proteína", explica Amate, quien también relata cómo una conversación sobre suplementos protagonizó una cena de amigas. Sin embargo, los expertos recuerdan que la base de una buena salud sigue siendo un estilo de vida saludable: una dieta mediterránea, dormir ocho horas y una correcta gestión del estrés podrían hacer innecesario, en muchos casos, el consumo de estos productos.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.