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"Del estiércol que reparten los CDR sale la manipulación de los menores de edad"

 

Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2Actualizado09:51

Hace años, atribuido a un Valle-Inclán apócrifo, se citaba la frase de que “en este país vamos de la mierda a la revolución y de la revolución a la mierda”. Ayer, ya llegamos a la basura, pero en esto hay antecedentes, porque los CDR, en noviembre y diciembre de 1918 -pronto hará un año- se dedicaron en tres ocasiones a arrojar estiércol a las puertas de una decena de juzgados, entre ellos los de Lérida, Balaguer y Cervera, lo que demuestra que tienen experiencia en el traslado de detritus. Del estiércol pueden nacer bellas flores, pero del estiércol que reparten los CDR sale más de lo mismo: manipulación de menores de edad. colocándoles carteles independentistas o expuestos a un atropello en los cortes de carretera, siguiendo la tradición totalitaria de manipular a los niños; de ese estiércol han salido los saqueos a los comercios, el incendio de docenas de automóviles, la exportación de una imagen de Barcelona que costará años en reparar, y, también, de la blanda materia del excremento salen los adoquines asesinos que tienen a un trabajador, luchando entre la vida y la muerte.

Siguiendo la cita de ese Valle Inclán apócrifo, parece que estamos en la segunda fase de la revolución y ya vamos decididamente hacia la basura, que es más elegante que el estiércol, pero mucho más contaminante por el plástico que la envuelve y que no se puede reciclar. Se me argüirá, y con razón, que con la basura se puede fabricar compós para asfaltar carreteras, pero estamos ante un grupo al que lo que más le gusta de las carreteras es cortarlas, que es algo así como si nos tropezáramos con una pandilla que ante las fuentes de agua su placer fuese que se secaran.

Pero puede que el signo más importante de ayer, al margen del cansancio, fuera un hecho bastante insólito, y es que en La Vanguardia del domingo, tanto en el editorial como en el artículo del director, se pedía la dimisión del criado del cobarde Prófugo. En cuarenta y un años de democracia es la primera vez que el periódico emblemático de Cataluña haya pedido tan claramente, y por partido doble, que dimita y se vaya un presidente de la Generalidad. Y, conociendo el medio, en el cual he colaborado cuando tenía su edición en Madrid, está claro que los patricios del nacionalismos, tanto los que dan la cara, como los que están en la sombra, ya han llegado a la conclusión de que no da la talla, es inoportuno, y está tan enredado como un gato con unas tripas. Quim Torra aceptó ser el criado del Prófugo, y se puso el mandil para llevar a cabo lo que le ordenaran, y no ocultaba viajar con frecuencia al domicilio del amo para recibir instrucciones. Pero el amo, el Cobarde, también está siendo cuestionado, y lo primero que va a hacer será despachar al criado, con lo que le puede hacer feliz, porque podrá dejar la Generalidad y dedicarse a llevar bolsas de basura a donde lo digan los CDR, en esta etapa en que, fracasada la ridículas revolución de la calle, hemos vuelto de nuevo a la basura.

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