

"Vox ahora tendrá que tomar decisiones y responder por ellas ante sus votantes, a los que a menudo ha prometido cosas irrealizables"
Jorge Bustos analiza el acuerdo alcanzado entre el PP y el partido de Abascal en Extremadura
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Un acuerdo de gobierno es lo que han alcanzado PP y Vox en Extremadura después de 4 meses de negociación. Se votó en diciembre, estamos en abril. María Guardiola será reelegida como presidenta en un pleno de investidura que tendrá lugar este próximo martes y miércoles. En realidad, ambos partidos estaban abocados a entenderse desde que se abrieron las urnas y se contaron los votos, porque ambos partidos representan al 60% del electorado extremeño. No tenían muchas más salidas que cumplir con este claro mandato de las urnas. Los votantes extremeños no habrían entendido, nadie en realidad habría entendido una repetición electoral, pero esta obviedad sociológica a Vox le ha costado comprenderla.
Ha jugado con los tiempos todo lo que ha podido por razones tácticas mientras llegaban las siguientes elecciones. Primero en Aragón y después en Castilla y León. Pero el enfriamiento de las expectativas electorales de Vox, que se certificó en Castilla y León, ha favorecido el desbloqueo de un acuerdo que en realidad podría haberse firmado en enero. Y para llegar a ese pacto, el PP también ha tenido que asumir cesiones, empezando porque María Guardiola ha tenido que pasar de confrontar con Vox muy sonoramente, a suplicar casi su respaldo. Finalmente, el candidato extremeño de Vox, Óscar Fernández, será vicepresidente y asumirá la cartera de desregulación, familia y servicios sociales. Una consejería que en principio tendrá las competencias, ojo, en inmigración y que deberá desarrollar un concepto que han plasmado en este acuerdo un concepto que denominan prioridad nacional en las ayudas. Enseguida te voy a dar alguna clara más de este concepto que ya veremos si trasciende la mera declaración de intenciones.
La segunda silla que consigue Vox tiene tiene que ver menos con la guerra cultural y más con la agenda material. Es la de agricultura, ganadería y medio natural. Es una consejería que en Extremadura tiene un peso muy importante y que además permite a Vox exhibir gestión en un ámbito clave de su caladero electoral, que es el medio rural y el sector primario. Pero para eso hay que gestionar bien. Y esta es la razón de la resistencia de Vox a entrar en gobiernos hasta ahora. Gestionar puede convertirse en un factor de éxito electoral como ha demostrado Juan Moreno, por ejemplo, que ha crecido en el poder más que en la oposición. Pero la gestión supone también un reto, implica desgaste, asumir la política adulta de los problemas reales, abandonar la crítica adolescente desde el burladero y la pancarta de la protesta permanente, que eso es muy fácil.
Vox ahora tendrá que tomar decisiones y responder por ellas ante sus votantes, a los que ha prometido a menudo cosas irrealizables. Ahora se empezará a ver hasta qué punto sus propuestas serán viables o no. El populismo se cura gestionando y la moderación se gana reconociendo la complejidad de lo real. En la oposición pura todo parece más fácil, todo parece cuestión de echarle huevos. Con perdón. Si algo nos enseña Vinicius es que la potencia sin control no sirve de nada. Ahora, eso sí, lo fundamental es que esta vez aguanten en los gobiernos de coalición. El candidato de Vox dice que sí, que la cosa va para largo.
La gran cuestión ahora, más allá del reparto de sillones, es el programa, la agenda del nuevo gobierno extremeño. Si se echa un vistazo superficial al acuerdo, parecería que Guardiola asume bastantes postulados ideológicos del partido de Abascal en puntos muy delicados. Por ejemplo, este acuerdo contempla limitar drásticamente el número de menores no acompañados, auditar escrupulosamente las ayudas que reciben o ir al choque desde el minuto uno contra el reparto y la regularización de extranjeros del gobierno de Sánchez. También incluye medidas como prohibir el uso en espacios públicos del burka o del nikab, que es el el velo integral musulmán que solo deja ver los ojos a las mujeres, aunque en esto debería estar de acuerdo hasta el feminismo progresista, ojo.
Pero lo que más inquieta de este acuerdo es ese polémico concepto de prioridad nacional. A grandes rasgos, se supone que consiste en priorizar a los españoles en las ayudas sociales o a personas que tengan un arraigo real y prolongado en Extremadura. Pues a ver cómo se desarrolla este concepto que tiene toda la pinta de acabar en una batalla legal, porque un extranjero con papeles es un ciudadano español a todos los efectos, como debe ser desde que superamos las leyes de sangre y las guerras de religión en Occidente. En buena medida, por cierto, se superaron gracias a las leyes de indias de la monarquía hispánica, por cierto, esto hay patriotas a los que se les olvida el legado de Isabel y de Fernando. A lo mejor porque más que patriotas solo son xenófobos.
La gestión y el desarrollo de este concepto está ahora en manos de Vox, pero por encima de Vox están los tribunales y la Constitución. Por eso digo que vamos a empezar a comprobar pronto cuál es la viabilidad exacta y los santos límites que la realidad impone a las proclamas de campaña. Ahora, parece que tensión va a terminar habiendo, y va a tener Guardiola como presidenta que arbitrar y que templar esa tensiones que van a poner a prueba la cohesión de su gobierno de coalición y la salud de este acuerdo. Por eso te decía que no solo se trata de ser capaz de alcanzar un pacto, sino de mantenerlo. Ahora, en la sede nacional del PP en Génova, empiezan a ver cómo van recuperando las facciones presidenciales sus candidatos de Aragón y de Castilla y León ,Azcón y Mañueco. Y mientras tanto, en Moncloa alguien está empezando a quitar el polvo a la pancarta del miedo a la ultraderecha.
Trump y Luis XIV
Y de acuerdos tenemos que seguir hablando y en concreto del alto el fuego entre Israel y Hizbolá en el Líbano. Una oportunidad de 10 días que pende un hilo como casi todo en en oriente próximo. Hemos perdido la cuenta de las veces en que Hitbola y Israel han hablado de tregua porque Trump está muy seguro de que esta vez va en serio. Bueno, el motivo para el optimismo de Donald Trump se llama Donald Trump.
Se parece cada vez más a Luis XIV, que le llamaban el rey Sol. Primero porque se vistió de sol en una fiesta de disfraces y después porque verdaderamente se creía el centro del universo y Trump va por el mismo camino. De hecho, el mismo ya es de color amarillo anaranjado, lo cual facilita las cosas. Pero es que ha pretendido incluso ir más allá del sistema solar porque se ha llegado a comparar con Jesucristo hasta que tuvo que borrar el mensaje de sus redes para no cabrear más a los votantes cristianos. Lo que hay que reconocerle es que ha conseguido atraer a Netanyahu, que no es de los que fácilmente deja de disparar, a un acuerdo en el Líbano. Y esa es la llave que puede abrir ahora la puerta de un acuerdo con Irán. Por eso Trump es tan optimista.
Armengol y Koldo
Y hablando de acuerdos, no todos traen consecuencias positivas porque las mafias también firman acuerdos. Lo digo por el último informe de la UCO de la Guardia Civil sobre la compra de mascarillas en Baleares y el papel que jugó la actual presidenta del Congreso, Francina Armengol, entonces presidenta del archipiélago Balear. Un contrato por el que el gobierno balear compró material durante la pandemia a la empresa de Víctor de Aldama con la mediación de Ábalos y Koldo, que llamaba cariño a la actual presidenta del Congreso y tercera autoridad del estado. Según la UCO, el papel de Koldo en Baleares fue mucho más importante que el de un mero asesor porque fue la propia presidenta Armengol la que contactó con él para gestionar la compra de las mascarillas.
La Guardia Civil recoge hasta 65 mensajes entre ambos. Mensajes sobre los que Armengol asegurado en el Supremo, tener ni recuerdo ni constancia. Cuidado, cuidado con lo que se afirma. Las comunicaciones empiezan en abril del 2020. En una ocasión ella le pide ayuda para contactar con Ávalos, ministro de transportes. ¿Para qué? Para la adquisición de material sanitario. Y eso acabó derivando en la compra de mascarillas por valor de 3,7 millones, casi 4 millones de las arcas baleares. Y en otra conversación le pregunta Armengol a Koldo si sabe de alguien que venda mascarillas infantiles y en junio vuelve a recurrir a Koldo para que le ayude a facilitar el transporte de pasajeros en las primeras semanas de pandemia.
La relación siguió extendiéndose después, incluso Armengol llegó a solicitar ayuda a Koldo con los fondos europeos y con las inversiones en las islas. No está mal para no conocerse. Pero de todo esto dice Armengol que no que no recuerda nada y que no tiene constancia de mensajes para compra de material sanitario. O sea, o tiene muy mala memoria o tiene mucho que olvidar o ha mentido, que sería lo más grave. Pero en eso de mentir, al fin y al cabo, la tercera autoridad del Estado solo estaría siguiendo el ejemplo de la segunda, que es el presidente del gobierno.



