

"Los vecinos de Grazalema hablan de terremotos y no van desencaminados, técnicamente ese fenómeno se llama hidroseísmo"
Jorge Bustos analiza las consecuencias de las lluvias en la localidad gaditana y la gestión de la Junta de Andalucía
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Hasta que escampe, nuestra atención ahora mismo tiene que seguir centrada en Andalucía. Vamos a repasar hasta ahora las consecuencias de este tremendo temporal que ha descargado más agua en unas horas que en años enteros. El balance del paso de Leonardo por toda la península es de unas 7.000 personas desalojadas y más de 90 carreteras que seguían afectadas a última hora de la tarde de ayer. 79 solo en Andalucía. Y el problema a estas horas no es tanto la lluvia que pueda caer, sino el agua que ya ha caído, porque las presas y los pantanos están desembalsando bajo supervisión para evitar que los ríos se desborden sin control, pero es imposible mantener el caudal a raya.
Lo que se intenta es ganar tiempo para poner a salvo a los vecinos. Y si seguimos el curso de los ríos por un mapa, vamos a ir encontrando desalojos puntuales en casi toda Andalucía, pero destacan varias urbanizaciones de Córdoba, las cercanas al Guadalquivir, donde se ha evacuado a 400 familias esta misma noche y en Extremadura también hay un millar de desalojados, tanto en Cáceres como en Badajoz. El epicentro de toda esta situación de saturación hídrica es la localidad gaditana de Grazalema. Tiene 2.000 habitantes, está al norte de Cádiz, ya cerca de la provincia de Málaga y ahora mismo es un pueblo fantasma porque solo está habitado por el personal de los servicios de emergencia. En Grazalema se ha desalojado a toda la población. Allí no es que el agua esté entrando en las casas, es que está saliendo de las casas.
Un vecino habla de explosiones y otro de terremotos y no van desencaminados. Técnicamente ese fenómeno se llama hidroseísmo. El agua subterránea está generando tanta presión que la tierra tiembla. Ahora explicamos qué está pasando porque el caso de Grazalema es muy singular. Esta localidad gaditana ha superado en un mes toda la lluvia que cae en un año en una ciudad como Santander. Por fortuna, es justo reconocer que en mitad de este temporal la Junta de Andalucía con Juanma Moreno al frente lo está abordando. Está demostrando capacidad de anticipación, serenidad en las decisiones y presencia sobre el territorio afectado.
A pesar de los destrozos, a pesar de noticias angustiosas como las evacuaciones, como los desalojos, como la búsqueda tan dificultosa de la mujer desaparecida en Sayalonga, el gobierno autonómico está dando un recital de buena gestión que contrasta clamorosamente con la actitud del Ministerio de Transportes antes y después de la tragedia de Adamuz. Por fortuna, el presidente de la Junta ha podido contar con la lealtad institucional y sobre todo con la alerta temprana de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que depende del gobierno central. A diferencia, la del Guadalquivir digo, de cómo se comportó la Confederación Ideográfica del Júcar en la Dana de Valencia.
Esto es lo que pedimos a nuestros gobernantes, exactamente esto, porque muchas veces no está en su mano evitar las desgracias o las catástrofes, pero sí paliar sus peores efectos. Por eso es más inteligente votar gestores que votar relatos.
Final de la campaña en Aragón
Donde no parece que vaya a salir el sol es en el socialismo aragonés. Último día de campaña y en el cuartel general de Pilar Alegría cunde una mezcla de nerviosismo y desesperación. Los sondeos internos que ya no se publican, pero que nos filtran, no son buenos. Casi todos anuncian la peor debacle del PSOE en Aragón, con Vox pisándole los talones, incluso adelantándole en algunas provincias. Teruel, quizá en Zaragoza, como ya le pasó en Cáceres en las elecciones extremeñas. Y claro, el nerviosismo y la desesperación no son los mejores consejeros.
Ponerse a llamar a votantes a boleo con la voz grabada de Marcelino Iglesias para meterles miedo al PP lanzando bulos sobre su posicionamiento con respecto a las pensiones es peor que cutre. Es que es contraproducente, porque la gente en general no es imbécil y no le gusta que le tomen por tal y está informada y escucha la radio. Pero de momento en el cuartel general de Pilar Alegría solo hay malas vibraciones. El domingo te contaremos si se confirman o no en un programa especial que dirigirá servidor de ustedes desde la capital aragonesa a partir de las 8 de la tarde.
¿Y qué será de Pilar Alegría a partir del lunes? Pues es posible que pase rápidamente a engrosar las filas de los nuevos grandes desconocidos de Pedro Sánchez, como el extremeño Gallardo o como el valenciano Ávalos o como el Navarro Cerdán o como Paco Salazar, que ayer compareció en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado y lo hizo con un desparpajo verdaderamente admirable, teniendo en cuenta lo que piensan de él sus propias compañeras o excompañeras de partido, empezando por la propia Pilar al Alegría que primero defendió su amistad entre manteles y después tildó su conducta de vomitiva.
Llegamos al último día de campaña con el pescado vendido, con el PP de Azcón en cabeza, pero luchando por 35.000 votos fronterizos con Vox, que pueden ser clave para su traducción en escaños y por tanto para definir cuál es la correlación de fuerzas desde la que se empieza a negociar la formación de gobierno. Porque sobre esto no hay incógnita posible, va a gobernar Azcón con apoyo de Vox. Que los de Abascal quieran entrar en coalición o condicionar al PP desde fuera, eso ya lo decidirá la dirección nacional de Vox desde Madrid.
La batalla de Sánchez con Elon Musk
Lo que está claro es que a Pedro Sánchez no parece importarle demasiado la suerte electoral de quien fuera su ministra y su portavoz, porque él ahora está a otras cosas. "Queremos una tecnología que normalice y amplifique el engaño, que convierta la privacidad en mercancía, una sociedad en la que un tecnoigarca pueda meterse, como se metieron ayer en los móviles de millones de ciudadanos y ciudadanas para decirles mentiras. Yo creo que la respuesta tiene que ser un 'no claro'".
Es gracioso oír a Pedro tratando de protegernos de los mentirosos, de los que esparcen bulos. Hombre, es como oír a Jeffre Epstein avisándonos de los peligros de acudir a según qué cumpleaños. Hoy el presidente acudirá a arropar a Pilar Alegría, aunque sea por última vez en su vida, en el mitin de cierre de campaña. Pero su cabeza estará en otra parte, lejos de Zaragoza. Su cabeza estará en la nube, en la nube digital de hecho, porque ese es el escenario épico de su cruzada mundial contra los tecnoligarcas.
Porque ahora le hace caso gente tan rica y tan poderosa que no puede centrarse en nada más. Ahora, un tweet ofensivo de Elon Musk o un mensaje de Pavel Durf, el de Telegram, le han puesto en el mapa, le han permitido colocar una tribuna en el New York Times, aunque le haya escrito otro. Claro, alguien que seguramente sí sabe que Cervantes nunca escribió la frase "Ladran Sancho, luego cabalgamos", pero ahora que por fin se mide frente por frente con auténticos supervillanos planetarios, Pedro no piensa dejar que un descalabro electoral en Aragón le quite la alegría.



