Jorge Alcalde, divulgador científico: "Hay herramientas, más allá de las médicas, que permiten entrar en nuestra cabeza y hay tecnologías más lúdicas que han abierto la ventana a la privacidad mental"
Alcalde advierte en 'Herrera en COPE' sobre la necesidad de regular los neuroderechos para proteger nuestros pensamientos y decisiones

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Dispositivos que recopilan datos del cerebro y de nuestros patrones neuronales ya son una realidad. Así lo ha explicado el divulgador científico Jorge Alcalde en la sección 'La Ciencia con Jorge Alcalde' del programa 'Herrera en COPE', donde ha advertido a Alberto Herrera que en un futuro no muy lejano existirán tecnologías capaces de influir en cómo pensamos. Aunque todavía no es posible "bajar la ansiedad de alguien dándole a un botón", los avances en animales de laboratorio han encendido las alarmas en la comunidad científica sobre una frontera que quizá no debería cruzarse.
Los cinco neuroderechos fundamentales
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¿Las tecnologías podrán regular nuestras emociones?, por Jorge Alcalde | Ciencia en Herrera en COPE
Este debate ha dado origen al concepto de neuroderechos, un término reciente popularizado por el científico español Rafael Yuste, uno de los mayores neurocientíficos del mundo. El propio Yuste demostró en un experimento cómo su equipo modificó a distancia la conducta de un ratón, haciendo que el animal creyera ver algo que no estaba en la pantalla. De este estudio surgió tanto la esperanza de usar estas tecnologías para el bien como el miedo a su mal uso.
A raíz de esta dualidad, Yuste propone cinco neuroderechos esenciales para proteger nuestra mente. El primero es la privacidad mental, el derecho a que nadie sepa lo que pensamos sin nuestro consentimiento. "Tenemos derecho a que nadie sepa lo que estamos pensando, si no queremos que lo sepan", ha afirmado Alcalde. Los otros derechos son la identidad personal, para que nadie altere nuestro ser; el libre albedrío, para evitar que una tecnología nos obligue a actuar contra nuestra voluntad; y el acceso equitativo a estas herramientas sin desigualdades.
Riesgos frente a avances médicos
El divulgador ha señalado que, si bien la capacidad de extraer conclusiones de los datos neurológicos es todavía pequeña, en el futuro podría revelar información muy sensible. Alcalde lo compara con los datos genéticos, que al principio ofrecían poca información y hoy revelan mucho sobre una persona. "En el futuro, estas informaciones que proceden de nuestro cerebro [...] podrán decir si tengo mayor capacidad para las matemáticas o para las letras, y eso me puede discriminar a la hora de acceder a un puesto de trabajo", ha advertido.

Representación del ADN
La otra cara de la moneda es la neuroaumentación, es decir, la capacidad de mejorar nuestras capacidades cognitivas con chips. Según Alcalde, esto abre la puerta a aplicaciones "maravillosas", como ayudar a un paciente con una enfermedad neurológica a recuperar la memoria o la movilidad. En el futuro, incluso podría usarse para que personas sanas potencien sus capacidades, como tener una mejor memoria.
Un vacío legal en España
A pesar de los riesgos, muy pocos lugares en el mundo han legislado para proteger estos derechos. El experto ha destacado que Chile es el único país que ha incorporado el concepto de neuroderechos en su legislación a nivel nacional. También lo han hecho algunos estados de Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, España todavía no está por la labor, aunque existen comisiones parlamentarias en Europa que estudian cómo regular esta materia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



