Así es el trabajo de los criminólogos y médicos forenses
Son muchas las cuestiones a tener en cuenta a la hora de recoger y analizar pruebas de un crimen

Publicado el - Actualizado
2 min lectura
Hay novedades en el caso del triple asesinato de las niñas de Alcàsser. El juez ha ordenado que se examinen 3 muestras de pelo halladas en el coche de Miguel Ricart, uno de los responsables de este crimen
Según las investigaciones de la Guardia Civil y la sentencia judicial, es muy probable que los dos asesinos no actuaran solos y que contaran con la intervención de una tercera persona. Por este mismo motivo, este nuevo análisis es clave para corroborar esta teoría.
Seguro que te acuerdas de este caso, el de las niñas de Alcàsser. Ha sido uno de los más tétricos de los últimos 30 años en la sociedad española. La noche del 13 de noviembre de 1992, Miriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de 14 y 15 años, desaparecieron en extrañas circunstancias mientras estaban haciendo autostop para ir a una discoteca de Picassent desde Alcàsser.
No fue hasta el 27 de enero de 1993 cuando dos apicultores encontraron los cadáveres de las desaparecidas. Estaban en el paraje de la Romana, una zona rural del municipio de Tous, a unos 40 kilómetros de donde fueron vistas por última vez. Una vez se encontraron, se recogieron las pruebas, se levantaron los cadáveres y se empezó a realizar la autopsia. La autopsia determinó que, después del secuestro, habían sido agredidas sexualmente en múltiples ocasiones y que, después de torturarlas, las asesinaron de un tiro en la cabeza.
Hay dos autores de los hechos. Miguel Ricart, que estuvo en la cárcel como responsable del triple crimen, pero como ya ha cumplido la condena, está en libertad. El otro responsable es Antonio Anglés, que nunca fue juzgado por los hechos, ya que se fugó y, en la actualidad, sigue siendo uno de los fugitivos más buscados por la INTERPOL.
Ahora, como te contaba, el juez ha ordenado que se examinen 3 muestras de pelo halladas en el coche de Miguel Ricart. Algo que podría servir para averiguar si hay un tercer implicado en estos crímenes. Lo curioso de todo esto es que, 30 años después, se siguen analizando pruebas biológicas. Pruebas que en su día se recogieron, que se analizaron, que siguen bajo custodia y que, ahora, pueden dar nuevas pistas sobre un crimen.
Por eso, nos queremos detener en estas pruebas, en la labor que realizan criminólogos y forenses, en la importancia de su trabajo. Un trabajo muy minucioso y controlado.



