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Sarah Ferguson, una vida llena de polémicas

La duquesa de York ha sido uno de los miembros más polémicos de la Familia Real Británica

 

Carles Navarro

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12:48

La duquesa de York espera impaciente el día de la boda de su hija Eugenia con Jack Brooksbank en la que ejercerá de orgullosa madre. El próximo 12 de octubre, Eugenia de York contraerá matrimonio en el castillo de Windsor con Jack Brooksbank. El enlace promete ser toda una fiesta que durará dos días y en el que habrá hasta atracciones de feria. Pero a pesar de que la novia es, sin duda, la protagonista de ese día, su madre, Sarah Ferguson se llevará parte de las miradas, no solo de los medios de comunicación acreditados sino de los cientos de curiosos que quieran asistir a la boda real.

La duquesa de York ha sido uno de los miembros más polémicos de la Familia Real Británica. Desde que se casara con el príncipe Andrés en 1986, esta pelirroja de mejillas pecosas, consiguió meterse a los súbditos de su suegra gracias a su espontaneidad y su sonrisa perenne. Pero su trayectoria se ha caracterizado por una serie de polémicas en las que se ha visto envuelta. Repasamos algunas de las más sonadas.

Después de dar a luz a sus dos hijas, las princesas Eugenia y Beatriz, Sarah Ferguson experimentó un cambio físico bastante notable al haber engordado unos cuantos kilos. La prensa de su país, siempre dispuesta a mofarse de los miembros de la monarquía, la denominaron ‘duquesa de Pork’ y publicaron infinidad de fotos en las que no aparecía muy favorecida. Por este motivo, la firma de productos adelgazantes Weight Watchers, la fichó como imagen. Hoy en día, Fergie ha perdido más de 20 kilo a base de ejercicio y reduciendo el azúcar en las comidas.

El matrimonio de los duques de York no es que fuese un camino de rosas. La prensa inglesa aireó un par de romances extra matrimoniales de la duquesa. Primero fue con un hombre llamado Steve Wyatt y después se publicaron unas instantáneas en las que se podía ver a Sarah medio desnuda en actitud cariño con su asesor financiero, John Bryan.

Pero el escándalo que terminó por romper las relaciones totales con su suegra, la reina Isabel II, fue el vídeo que publicó ‘News of the World’ en el que se descubrió que la duquesa comerciaba con la imagen de su marido. Las imágenes muestran a Sarah Ferguson negociando con un supuesto empresario hindú, una reunión con el príncipe Andrés por valor de 700.000 euros. La polémica fue tan grande que el nombre de Sarah Ferguson desapareció de un plumazo de la lista de invitados de la boda de Guillermo y Kate.

Hoy en día, Sarah vuelve a ser una mujer normal. Ha saldado sus deudas económicas, se dedica a su familia y ha encontrado la estabilidad que necesitaba. Ahora espera impaciente el momento en el que pueda ver casar a su hija.

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