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Así se pueden prevenir los golpes de calor en las mascotas

Belén López, directora técnica de Kivet Clínicas Veterinarias y Kiwoko, ha comentado en Fin de Semana con Cristina los puntos clave para la salud de los nuestros animales

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Cristina López Schlichting
@crisschlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 04 ago 2021

Las altas temperaturas siempre son un factor de riesgo durante el verano y pueden acarrear problemas que van desde quemarnos la piel hasta casos más graves que pueden poner en riesgo tu vida. Si bien los humanos estamos constantemente expuestos cada vez que salimos a la calle, nuestras mascotas también.


Y para advertir de cuáles son los signos de alarma y cuándo hay que actuar de forma inmediata, Belén López, directora técnica de Kivet Clínicas Veterinarias y Kiwoko, ha hablado en Fin de Semana con Cristina y ha señalado, en primer lugar, cuáles son los animales más propensos a sufrir daños: “Todos los animales son sensibles, pero los casos que más nos encontramos son de perros. Al final uno de los métodos de regular la temperatura es a través de la respiración, y si ya tienen una dificultad en condiciones normales, con estas temperaturas les cuesta mucho más. Ahora también hay mucho conejo y mucha cobaya que los pobres están achicharrados en la terraza, si nos despistamos puede ser fatal”.


Sobre la protección que les da el pelaje, la experta ha dejado claro que no es suficiente y que no hay que confiarse: “El pelo les aísla del frío y les ayuda con las temperaturas altas, pero no están tan adaptados y les cuesta regularse la temperatura. Hay que proporcionarles sitios frescos y con agua para prevenir riesgos”.


Por otra parte, Belén ha comentado cuáles son los fallos más comunes que cometemos los dueños: “Uno de los errores es rasurarlos, a los centros veterinarios y peluquerías acuden propietarios que están “humanizando” a sus mascotas y creen que, como nosotros estamos más fresquitos sin pelo, ellos también lo estarán. El pelo también es una barrera de defensa contra las temperaturas, al final se generan corrientes que ayuden a que la temperatura de la piel baje y aislarla de temperaturas altas”.


Además, ha dicho que se pueden apreciar contrastes de temperatura entre las zonas de mucho y de poco pelo: “Lo que vamos a encontrar si tocamos zonas de poco pelo como la barriga vamos a notar que no es la temperatura habitual que cuando les estamos acariciando. Un rasgo muy característico es la respiración agitada, cuanta más temperatura tengan, más usarán ese mecanismo. Lo que están intentando es aliviar la temperatura alta, pero podemos ver signos muy graves como una lengua azulada, vómitos, diarreas, convulsiones o cuadros muchos más graves que nos indican que hay que acudir inmediatamente a un centro veterinario”.


Sobre la importancia de mantenerlos hidratados, Belén ha sido tajante: “Si la temperatura en casa es normal, el agua fresca está bien porque va a durar un ratito, se va a temperar y va a estar a temperatura ambiente. Si prevemos que van a haber temperaturas altas, lo mejor es darle agua fresca, una de las cosas que hacemos es hacer lavados gástricos con agua fría. Pero no es indispensable, lo importante es que tengan siempre agua y puedan acceder a ella constantemente”.


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Y en lo que se refiere a que en los zoos se les alimente con frutas congeladas, la directora técnica de Kivet Clínicas Veterinarias y Kiwoko ha apuntado que es otra opción de prevenir los golpes de calor: “Se les da frutas congeladas porque las temperaturas son altas y lo que buscan es que el animal regule su temperatura a base de la ingesta o de la bebida. También se estropea menos y aguanta un poco más en su zona de estancia que si la dejamos tal cual partida y al sol , así se estropea enseguida”.


Finalmente, Belén ha dado algunas claves que se deben tomar en consideración para prevenir cualquier riesgo para la salud de nuestras mascotas: “Hay que aplicar el sentido común, lo ideal es contactar con un centro veterinario, pero si estamos en una zona aislada y necesitamos hacer algo inmediatamente, debemos sacar al animal de donde esté, ponerlo a la sombra en un sitio fresco, y un error es pensar que hay que ponerles hielo o sumergirles en agua helada para generar ese cambio brusco de temperatura. Lo que debemos hacer es mojarlo muy despacito con agua templada, la temperatura corporal de un perro es de 38ºC o 38,5ºC pero en golpes de calor llegan a los 45ºC. Nosotros los rociamos de forma brusca y podemos generar un shock y puede ser fatal para la mascota”.

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