Gacelas, ocas y monos: las mascotas del Antiguo Egipto

Rosa Pujol

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 24 nov 2018

Los antiguos egipcios tenían animales domésticos como mascotas por el simple placer de tenerlas. En esto tampoco se diferencian mucho de la sociedad actual.

Hay una amplia gama de animales que podemos considerar domésticos, que va desde los gatos o perros hasta los pájaros, gacelas o monos. Los animales más frecuentes para tener en casa eran los gatos, las ocas y los monos amaestrados. En mucha menor medida los perros.

Los gatos, además de tener la fama de que fueron creados para que el hombre pudiera acariciar a un felino, les eran útiles a la hora de mantener alejados a los roedores, verdadera plaga para los almacenes de grano de los que dependía su sustento. Incluso cuando moría algún gato restregaban su grasa por los sacos de cereales. Al parecer el simple olor mantenía lejos a los ratones. De alguna manera los asociaban a la diosa gata Bastet, por eso predominaron sobre los perros. Y una cuestión muy importante es que los gatos no necesitan apenas cuidados. Ellos se asean y buscan su comida. Los perros necesitan más atención por lo que sólo las clases altas los tenían. En muchas tumbas tebanas aparece el difunto con un gatito bajo su sillón, o a veces un monito. Perros no he visto en este contexto, solo en escenas de caza.

Tenemos el ejemplo del príncipe Tutmosis, hijo mayor de Amenhotep III y su esposa Tiyi, quien tenía una gata a la que quiso mucho mientras vivió. Tenía nombre, se llamaba Ta-Miat, que quiere decir ‘la gata’. Cuando murió la mandó embalsamar y le fabricaron un sarcófago de piedra con relieves en los que aparece la propia gata.

Las ocas eran menos agradables de acariciar, pero también eran útiles para avisar de la llegada de algún intruso, ya que son muy escandalosas y agresivas. Hemos visto escenas de cebado de ocas, posiblemente para forzar su engorde y aprovechar el sabroso hígado. En cuanto a otras aves de corral, era muy común que las casas tuvieran palomares, donde criaban palomas para usar sus huevos y la carne de los pichones. Igualmente tenían patos por los mismos motivos. Recordemos que no había pollos ni gallinas en el antiguo Egipto.

Los monos amaestrados les ayudaban en la recolección de las frutas por su facilidad para trepar a los árboles. Es verdad que se comían bastantes, pero eran una mano de obra barata.

Los egipcios amaban a los animales igual que hoy en día. Disfrutaban de ellos mientras vivían y los lloraban cuando morían. Y muchas personas se hicieron enterrar con su mascota.

La propia Nefertiti tenía lo que llamamos un zoológico en su palacio de Tell el-Amarna, donde coleccionaba diversos animales exóticos traídos de fuera de Egipto.

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