El eterno recuerdo de Andrea Rodríguez a Pablo Ráez

Andrea fue la novia de Pablo Ráez, el joven deportista malagueño que luchó contra la leucemia, al que nunca olvida. Así lo recuerda en 'Fin de Semana'

 Andrea Rodríguez en 'Fin de Semana'

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 09 feb 2019

Hablamos de un guerrero. Un GUERRERO con mayúsculas. Nuestro guerrero no usaba armas, al menos no como las de antes. No llevaba espada, aunque con su fuerza podría haber levantado una sin mucho esfuerzo. A cambio llevaba puesta una ancha sonrisa que le cubría toda la cara. Tenía 20 años y era un gran deportista cuando le diagnosticaron leucemia. Ya era una vieja conocida para él porque tan solo 10 meses antes había sido sometido a varias sesiones de quimioterapia para tratar esta misma dolencia e incluso había recibido un trasplante de médula de su padre, pero la enfermedad volvió a aparecer.

Pero no se desanimó y, a través de las redes sociales, Pablo consiguió colarse en miles de hogares, no solo de España sino también de fuera de nuestras fronteras. Desde su habitación del hospital, Pablo subía vídeos a la red en los que hablaba sobre la evolución de su estado de salud y las sensaciones que iba teniendo.

Este joven atleta se propuso un reto: concienciar sobre la importancia de la donación de médula ósea. Y su esfuerzo no fue en vano: sólo en Málaga este tipo de donaciones aumentó un 1.300 % en el año 2016. Todo un hito.

Tras dos años de intensa lucha contra la leucemia, Pablo Raez falleció el 25 de febrero del año 2017. Y alguien que le conoció muy bien, su novia Andrea Rodríguez, le rinde ahora homenaje en un libro que se llama 'Cuando nos volvamos a encontrar'.

Andrea ha estado en 'Fin de Semana' y ha contado que “la idea del libro es mantener sus textos en papel porque puede que un día se borre su perfil de la red y se pierda, yo quería dejarlo eternamente escrito en papel.

Andrea por supuesto recuerda cómo le conoció: “Entraba por la puerta de la sala de yoga con un chaquetón muy grande, con vozarrón de hombre y barba frondosa, ojos llenos de vida y sonriente. Fue un todo: flechazo y admiración porque enseguida se abrió a compartir su historia. Amor a primera vista con admiración interior”, y añade que, cuando se enteró de su historia y su enfermedad, “fue totalmente increíble que fuera una recuperación tan rápida”.

En todo caso ella no ha negado que dicha enfermedad le produjera miedos: “Tuve incertidumbre, sí, pero al final comprendí que el miedo no cabe en el amor. El amor no tiene condiciones, amas y como tenga que ser”.

La joven explica que Pablo “invitó a toda la sociedad a que se hicieran héroes a través de la donación de médula y sangre, y se animaron todos los superhéroes de España”, de hecho Dani Rovira fue uno de ellos: “Le dio su apoyo desde el primer momento: como persona y como famoso y lo sigue haciendo conmigo hoy. No hay mejor propuesta que unirse para ayudar a muchas personas”. La mítica frase de Pablo era “siempre fuerte”, y Andrea por supuesto la ha incluido en el libro.

¿Qué hace ahora Andrea? Pues está preparándose para vivir el en Sáhara. ¿Por qué esa decisión? Explica que “necesitaba conocer nuevos mundos y nuevas formas de vivir. He viajado a India y diferentes lugares, y el Sáhara me envolvió con un silencio majestuoso, me enamoré de ese lugar y decidí vivir mi sueño. Estoy creando mi segunda residencia para compartir la meditación, música y danza. Decidí no volver a vivir lo vivido anteriormente porque tomé consciencia de que la vida pasa muy rápidamente y en cualquier momento nos vamos”.

Quiero compartir algo de mí y que sea útil para las personas. Contribuir a mejorar el mundo”, añade Andrea, que asegura que “eso se ha tatuado en mi interior y no concibo la felicidad de una persona si no es contribuyendo a la sociedad”. Esto lo aprendió de Pablo y de su padre, “era un buen ejemplo de solidaridad”: “Pablo siempre ha tenido, cuando yo estaba con él, un impulso de dar a los demás lo mejor de él, de desvivirse por los demás. Cuando pidió las donaciones de médula, hizo esfuerzos muy grandes que otro no habría podido hacer, de hacer entrevistas a pesar de estar con fiebres. Eso le hacía sentirse valioso y le daba sentido a todo lo que vivía”.

Otro dato llamativo es que Pablo hizo récord en España de donantes de médula, y ella cuenta en el libro cómo Pablo tiene un sueño que es aumentarlas cuando nadie apostaba por ellas: “La gente le decía que no se iba a lograr y él insistía en que no se iba a quedar quieto viendo la televisión”.

A nivel espiritual, Pablo además sentía la enfermedad como una oportunidad: “Él encontró en ella la respuesta de adónde vamos, quién soy, qué hacemos aquí en este mundo. ¿Soy un cuerpo o un alma viajera? Él las encontró a través de terapias, meditaciones, lecturas, charlas... tú lo puedes estudiar y comprender, pero realmente estando mal es ahí cuando ves diferente a la muerte, y es cuando tus palabras deben estar en coherencia con tus acciones, porque lo estás pasando muy mal. O traspasas el cuerpo o vas a sufrir mucho. Pablo traspasó ese miedo y yo quería dejarlo plasmado”.

Muerte es una palabra tabú hoy en día”, concluye Andrea, y asegura que “en una de las últimas entrevistas que le hicieron decía que si le llega la muerte él se iba feliz. Lo decía de corazón, de verdad. Que la muerte deje de ser un tabú porque cuando vas caminando por la vida, agarrado de la mano de la muerte y de la vida, es cuando realmente vives con conciencia”.

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