Schlichting: “Tenemos un país partido en dos. Una España volcada con Guaidó y la otra en los Goya”

La presentadora de Fin de Semana analiza la visita del presidente encargado de Venezuela  el mismo día que los premios del cine español

Cristina López Schlichting

Cristina López Schlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:04

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Un país partido en dos, eso es lo que tenemos. La estampa de ayer es la que lamentaba Antonio Machado, el espectáculo doloroso de las dos Españas. La una, volcada con Guaidó en la Puerta del Sol. La otra, celebrando la puesta de largo del cine español en los premios Goya. Dos cosas buenas, que normalmente engrandecen a una nación, que deberían unirnos, pero que, en un destino aciago, a los españoles nos separan. En otros países, la cultura y la solidaridad se dan la mano. La gala de los Goya hubiese sido por ejemplo un escenario inmejorable para abrazar a los 400.000 venezolanos exiliados en España y celebrar la gira europea de Juan Guaidó, de la misma manera que las crisis humanitarias tienen eco en tantos grandes festivales, pero aquí estamos heridos de rencor. Guaidó se quedó sin los saludos de Pedro Sánchez, que no quiso recibirlo y el presidente español acudió a los Goya y recibió las felicitaciones del ganador, Pedro Almodóvar. “Siga así- etc-“…

Una enorme multitud llenó de calor la Puerta del Sol y la oposición echó el resto a nivel municipal y autonómico. Se rindieron saludos de honor en la Alcaldía y la presidencia de la Comunidad de Madrid, ambas ocupadas por coaliciones de Ciudadanos y PP.

Del lado del Gobierno, en cambio, sólo saludó al presidente interino, que venía de Europa de reunirse con Merkel y Macron, la ministra de Exteriores, en tanto que quedaba el escozor diplomático del polémico encuentro en el aeropuerto del ministro de Transporte, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta de Maduro, Delsy Rodríguez. Al padre de Leopoldo López, el gran opositor al régimen, le sabía todo tan amargo que recomendó a Pedro Sánchez reunirse en el aeropuerto con Juan Guaidó, haciendo un chiste a los periodistas.

Por el contrario, el presidente del Gobierno se lanzó ayer a la defensa cerrada de Ábalos.

Es difícil de creer que fuese el ministro, en lugar de la policía, el encargado de evitar que la vicepresidenta pisase suelo español, teniendo en cuenta que se lo prohíben los castigos europeos e internacionales, de ahí que la oposición siga exigiendo la dimisión del ministro. Éste, sin embargo, se aferra rotundamente al cargo.

En este domingo en que Guaidó ya ha dejado España nos queda el dolor y el desconcierto de haber vivido mal su visita, que tanta esperanza da a nuestros hermanos venezolanos. El episodio pone de relieve que en el Gobierno de España hay serios apoyos de Maduro y que el papel de Pablo Iglesias y Alberto Garzón en esta crisis ha determinado el comportamiento de Sánchez y disparado la desconfianza hacia la diplomacia española de Washington y de Bruselas. Menudo papelón.

Nos queda el consuelo del gran año cinematográfico español. Dolor Y Gloria se llevó el mayor número de galardones ayer, siete, entre otros el de la mejor dirección, para Pedro Almodóvar, y el de mejor actor, para Antonio Banderas. También triunfó Amenábar, con la biografía de Unamuno, Mientras Dure la Guerra, que se llevó cinco estatuillas. La trinchera infinita, nuestra favorita, consiguió dos y destacaron el Goya de Honor, para Marisol, pepa Flores, que recogieron sus hijas y el entrañable papel de la anciana gallega Benedicta Sánchez, por la película “Lo que arde”. Hablaremos enseguida con nuestra crítico de cine, Teresa Ekobo, que brilló en los Goya con una vestido nude y verde botella.

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