Schlichting: "Sánchez ya tenía a Iglesias y a Otegi y ayer se apuntó Junqueras desde la cárcel"

La directora de 'Fin de Semana' analiza la actualidad

Cristina López Schlichting

Cristina López Schlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 16:49

Vídeo

 

Llueve, y a pesar de ser Sábado Santo, sabe a gloria. Más de cien litros por metros cuadrado han caído en los Alcázares de Murcia, que es que aquí parece que ni el tiempo tiene término medio, pero, al cabo, bueno es para el campo y los pulmones que haya agua, sobre todo en el Mediterráneo y en Castilla. Así que a llevarlo con paciencia y con radio, que nosotros estamos aquí. Como hay gente pensando en volver hoy, cuidadito con las carreteras mojadas, que son un peligro.

Y un peligro es un señor que, cuando le dicen que hay dos debates electorales, lunes y martes próximos, responda: “¡Qué remedio!”. No quería debates ni en pintura. Pedro Sánchez, que se da por ganador, no quería correr riesgos y además quiso desincentivar el voto de la oposición poniendo en Semana Santa la campaña. Por eso yo, que hoy tenía que hablarte del Vía Crucis, tengo que sacar a Sánchez, claro que es otra forma de penitencia, haz que pase de mí este cáliz.

Pues eso, que no quería debatir ni con fórceps. Y desde luego se negó a un debate a dos con Pablo Casado, no fuese nadie a ponerlos a la misma altura. Pero de repente, se dio cuenta que si aparecía con lo que llama “las tres derechas”, podía quedar como alternativa salvadora, y aceptó un debate de Antena3 a cinco, con Vox incluido. Fue un jarro de agua fría tremendo para la RTVE pública, que se quedaba sin debate por primera vez desde 2013, menuda vergüenza (no se crean que los trabajadores se pusieron en huelga, o que el ente fue a negro, ellos calladitos, aceptando la decisión presidencial).

Pero hete aquí que sale la Junta Electoral Centralla misma que permitió ayer una rueda de prensa desde la cárcel a Junqueras, y dice que Vox no puede asistir a Antena3 porque aún no tiene representación parlamentaria. Follón en la calle, disgusto del público y ¡ah! desilusión de Pedro Sánchez, que no hace más que hablar de Franco para que a él se lo vea como el salvador de la patria. Así que habla con Rosa María Mateos, que lleva la tele pública ahora, y ordena que, ya que tiene que debatir, que ahora sí, que mejor en la pública, que está en casa. Para quitarse de encima el debate pactado con Antena 3 pergeñan Pedro y Rosa que el de TVE caiga el mismo día, martes 23. Ya tiene excusa para decir que no a Atresmedia.

Pablo Casado y Rivera responden entonces que ellos sí mantendrán la cita de Antena3, y que exigen un atril vacío para que se represente la ausencia del candidato socialista, su falta de valor y de palabra. Al final, como no iba a debatir solo, no le ha quedado más remedio a Pedro que ordenar de nuevo a Rosa María Mateo, hecha una esclava, que cambie el debate de la pública al lunes, de modo que puedan tener lugar dos debates a cinco, en la pública el lunes y en la privada el martes.

En los medios estamos contentos. Nuestra TRECE, por ejemplo, podrá pinchar la señal pública el lunes y daremos el debate de la TVE con nuestros comentaristas guiados por Antonio Jiménez. Pero él, el prócer, está fastidiado. Tendrá que debatir sin Vox y, además, dos veces. Una semana antes de las elecciones. Si lo hace mal, perderá votos en esta campaña donde la indecisión es aún grande.

En cuanto a Rosa María Mateo, qué pena. Qué necesidad tenía una mujer, retirada con todo el prestigio de una carrera, de convertirse en lacaya del poder. Ciudadanos ha anunciado que pedirá su dimisión.

Si sale mal de las teles, a Pedro Sánchez siempre le quedarán los socios para hacer Gobierno. Ya tiene a Pablo Iglesias y a Otegi y ayer, desde la cárcel, se le apuntó Oriol Junqueras. El líder de Esquerra y candidato al Congreso ofreció rueda de prensa desde Soto del Real, que ya la quisiera más de un preso, organizada por la Agencia Catalana de Noticias, y aprovechó para anunciar la posibilidad de investir a Pedro Sánchez tras las elecciones.

Y por si cabía duda del entusiasmo del Gobierno, ayer salió Meritxell Batet, ministra de Política Territorial y Función Pública en Crónica Global, para decir que lo que no se puede aplicar -atentos, eh- lo que no se puede aplicar es la Constitución en Cataluña. “La Constitución a la fuerza -ha dicho literal- no es solución en Cataluña, donde dos millones de personas no reconocen ese marco constitucional”. A partir de mañana voy a dejar yo de reconocer el marco constitucional a la hora de pagar mis impuestos. Lo que me tiene que explicar la ministra es por qué el resto de los siete millones y medio de catalanes y el resto de los españoles tenemos que quedarnos sin Constitución para que ella gobierne.

Mientras, todo este jueguecito de Batet y Sánchez, les cuesta un calvario de a los ciudadanos no separatistas de Cataluña. Internet se ha incendiado tras la crítica de un nacionalista a un comercio que lo atendió en español porque había cambiado la dependienta y la nueva no sabía catalán. El comentario en sí sólo enfureció a los de siempre, pero hete aquí que, oh sorpresa, le responde la Dirección General de Política Lingüística del régimen catalán con un tuit y le pide que se ponga en contacto con ellos para solucionar el problema. Le mandan incluso un link con el formulario para denunciar. La respuesta airada de los internautas por la persecución de la policía política no se ha hecho esperar: “Cuántos latigazos le vais a dar a la chica -pregunta uno uno- ¿Será público?”.

Audio

 

Lo más