Schlichting: "El Clínico de Barcelona sin camas y Torra cobrando 75.000 euros más que Sánchez"

La directora de 'Fin de Semana' analiza la actualidad

Cristina López Schlichting

Cristina López Schlichting

'Fin de Semana' COPE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 18:29

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Están pasando cosas insólitas. Cuando era jovencita y leía que, en la Primera República, Cartagena se independizó de España y declaró la guerra a Murcia, me reía pensando que el pasado estaba lleno de excesos. Ahora sé que esto no es pasado. Nuestra patria es especial, siempre, porque, sencillamente, aquí a todos nos gusta hacer lo que nos venga en gana. En aquella época, el rey Amadeo de Saboya se marchó de España, desesperado, y el catalán Estanislao Figueras fue nombrado jefe de Estado. Pero el enfrentamiento entre republicanos intransigentes, moderados y centristas, le puso la cabeza de tal manera que Figueras dijo en catalán, por cierto, “Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!”. Dejó una carta de dimisión sobre la mesa, pretextó que se iba a dar un paseo por el Retiro, se fue a la estación de Atocha, cogió un tren y se fue al exilio en París.

A veces, queridos oyentes, dan ganas de darse una vuelta por el Retiro. Porque razones sobran. Y no sólo en Cataluña. Esta semana hemos escuchado a Tezanos, el responsable de las encuestas nacionales que deben alumbrar a los ciudadanos sobre la intención de voto, decir que los tres partidos de centro derecha españoles son nazis, nazis, como lo oís, y que están protagonizando una lucha interna como la que los de Hitler culminaron en la noche de los cuchillos largos, cuando las SS y la Gestapo se cargaron a los de las SA. En cualquier país normal, Tezanos tendría que dimitir ¿cómo va a llevar las encuestas de voto un señor que desprecia a la oposición en bloque y la insulta públicamente?

En Madrid, la fiesta fue el jueves. Recordaréis el caso de aquel joven senegalés, Mame Mbaye, que sufrió tristemente un infarto en Lavapiés Una patrulla de municipales lo atendió, llamó al Samur y dio la voz de alarma. Alguien comenzó a difundir que el fallo cardíaco le había sobrevenido mientras era perseguido por los policías. Varios concejales de Podemos repicaron en las redes sociales la noticia y se generó una peligrosa revuelta en Lavapiés.

Un año después, el “sindicato de manteros” ha puesto una placa en el barrio que reza: “En esta calle murió Mame Mbaye, víctima del racismo institucional del Estado español”. Estoy pensando en los guardias y los sanitarios que atendieron a Mame Mabye y me ruborizo en soledad. Qué vergüenza. El muchacho tuvo una vida desgraciada, pero no precisamente por España ni por los españoles.

En cualquier lugar de Europa habría venido una patrulla, descolgado el cartelito y santas pascuas. Aquí hubo el jueves una votación en la Asamblea y -atención- Ahora Podemos y PSOE se negaron a quitarlo, así que allí permanecerá. Qué imbéciles somos a veces.

La noticia de ayer, en fin, es de Barcelona, y es que han dejado libre, por vía del tercer grado, a Oriol Pujol, uno de los hijos de Jordi, que se hizo de oro con las ITV gracias al tráfico de influencias, el cochecho y la faslsedad documental. Años de investigación, de trabajo policial, de sueldos públicos gastados, para condenar aun señor que, a los dos meses de entrar en la carcel, ya está circulando por ahí. Y lo peor no es eso, es que mientras las cárceles están llenas de chorizos de alto standing, los Pujol mayores, él y ella, Jordi y Marta Ferrusola, siguen en su casa, tan panchos. Han amasado una fortuna en paraísos fiscales robando a manos llenas en Cataluña, y ahí siguen. En fin, fortuna al hjuez José de la Mata, de la audiencia nacional, en la causa contra el clan familiar mejor pertrechado de los recientes años.

Porque en Cataluña, es claro, sobra el dinero. En el hospital Clínico de Barcelona faltan habitaciones desesperadamente. Las camas están tan juntas que los médicos han de coger aire para poder pasar entre los enfermos hacinados y los aparatos de nueva tecnología no caben en los estrechos quirófanos. Recordamos que las competencias de Sanidad están descentralizadas y son responsabilidad de la Generalitat, pero es que el señor Torra, que cobra 75.000 euros más que Pedro Sánchez. Tiene otras y graves preocupaciones. A saber, encargar nuevas ideas y pancartas de colores para burlar las requisitorias de la ley y seguir colgando propaganda de su partido en las instituciones que son de todos. Ayer quitó la pancarta del lazo blanco que había sustituido a la del lazo amarillo y hoy hay una tercera puesta invocando (estúpido de él) la libertad de expresión y opinión, que es el principio invocado por la JEC para exigirle que deje de poner sus banderitas en las instituciones de todos y permita la neutralidad necesaria que se puedan expresar otras ideas en Cataluña que no sean las suyas.

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