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El refugio de formación y acogida para las mujeres cristianas que sufren abuso en Pakistán

El centro de San Antonio de Padua en Pakistán es una iniciativa de la familia Bhatti para ofrecer un futuro a estas mujeres a través de cursos de formación y lejos de la violencia. 

El refugio de formación y acogida para las mujeres cristianas que sufren abuso en Pakistán

Dos mujeres visitan el mercado en Islamabad, Pakistán Ahmad Kamal

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Director Editorial COPE

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 11:52

Aquí hemos hablado muchas veces del ministro pakistaní Shahbaz Bhatti, asesinado en 2011 por su fe cristiana y por oponerse a la ley sobre blasfemia. Ahora su familia ha puesto en marcha un centro que se ocupará de la formación de mujeres cristianas, para poner freno a las situaciones de abuso que suelen padecer.  

El centro de formación “San Antonio de Padua” se encuentra en el “Complejo del Mártir Shahbaz Bhatti” en Khushpur, cerca de Faisalabad, el asentamiento cristiano más importante de todo Pakistán. En este complejo se impartirán cursos de costura y estética, y además funcionará un dispensarioEl acoso a las mujeres es una plaga en Pakistán. Estas situaciones las viven especialmente las mujeres más pobres y las que trabajan en el servicio doméstico, y se intensifica cuando se trata de mujeres cristianas. Por eso el nuevo centro es una gran oportunidad para el futuro de las mujeres de Khushpur.  

De hecho la iniciativa de la familia Bhatti se une a las de otras ONG cristianas que organizan programas de concienciación para las empleadas domésticas cristianas. El objetivo es evitar que se repita lo que le sucedió a Asma Yaqoob, una esteticista cristiana de 25 años que murió en Lahore tras ser desfigurada con ácido por un musulmán que la acosaba.

Este centro está en continuidad con la misión del ministro Bhatti, asesinado por su defensa de las minorías. La propia diócesis de Faisalabad sostiene y promueve la iniciativa de la familia Bhatti, que lejos de haberse hundido por el dolor o de dejarse llevar por el rencor, sigue sirviendo activamente a la Iglesia local y a toda la sociedad pakistaní, con la esperanza de que se cumpla el sueño de Shabazz de que todos puedan vivir en libertad en su país.  

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