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En 'El Espejo'

Mons. Juan José Asenjo nos desgrana las claves de su nueva carta pastoral

El arzobispo de Sevilla ha explicado en 'El Espejo' los principales ejes sobre los que gira 'El amor de Cristo nos apremia'

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Madrid

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 17:59

Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina (Sigüenza, 1945) ha publicado su carta pastoral de inicio de curso, que lleva por título El amor de Cristo nos apremia. Toda una declaración de intenciones del arzobispo de Sevilla, que el próximo mes de octubre presentará su renuncia al Papa Francisco, cuando llegue a la edad preceptiva de 75 años.

Mientras llega esa fecha, el Ayuntamiento de Sevilla ha decidido nombrarle hijo adoptivo de la ciudad. Un título que recibirá el próximo 23 de septiembre. Se trata de un título que ha provocado en el arzobispo "mucha alegría y mucha gratitud a los sevillanos que me han propuesto y al Ayuntamiento que ha accedido a concederme este honor, que para mí es muy grande. Porque yo después de estos años, llevo a Sevilla y a los sevillanos en el corazón. Hasta el punto de que me voy a quedar en Sevilla a vivir una parte importante del año". "Sevilla es una ciudad hermosísima, que me ha acogido con mucho cariño y a la que yo correspondo con el mismo cariño y el mismo amor", explica monseñor Asenjo.

Ya hablando de su nueva carta pastoral, el arzobispo de Sevilla recuerda que la caridad es el eje transversal que debe impregnar toda la acción de la Iglesia. "Los tres fundamentos de la vida de la Iglesia son el anuncio de Jesucristo, la celebración de la fe y la diaconía de la caridad. Si falta alguno de estos elementos, no estamos ante la Iglesia soñada por Jesús, estamos ante una Iglesia imperfecta o incompleta. Por eso, yo digo en la carta que en ninguna parroquia debería faltar la Cáritas Parroquial. Que, por cierto, en Sevilla, están funcionando muy bien; tanto la Cáritas Diocesana como las 240 Cáritas Parroquiales, en esta coyuntura tan triste para Sevilla, para España y para el mundo, como consecuencia de esta pandemia", señala monseñor Asenjo.

Esta dimensión de la caridad encuentra en Sevilla iniciativas muy interesantes en temas como la lucha contra el paro, las migraciones... "Yo he dicho alguna vez -antes de la pandemia y como consecuencia de la crisis de 2008- que, sin el compromiso de la Iglesia, aquí podría haber habido un estallido social, porque miles y miles de sevillanos no habrían podido comer. No olvidemos que Sevilla tiene el tristísimo privilegio de tener tres de los cinco barrios más pobres de España, y cinco de los quince barrios más pobres de la Unión Europea. Por eso, si nos urge el amor de Cristo, debemos salir al encuentro de estos hermanos que yacen en las cunetas de la vida social, víctimas de tantas heridas físicas, psíquicas y morales", recuerda el arzobispo de Sevilla.

Mons. Asenjo pone el dedo en la llaga cuando recuerda que nuestro compromiso con los hermanos, aunque pueda salir de una forma natural, no se sostendría mucho tiempo si no estuvieramos insertados en la Iglesia. "Sin una vida interior profunda, sin la amistad y la intimidad con el Señor, sin la inserción en la vida trinitaria... los compromisos sociales y caritativos, lo mismo que los compromisos apostólicos, terminan agostándose por falta de raíces, porque solo los amigos de Dios, solo los santos, han amado hasta el final".

En ese sentido, el arzobispo de Sevilla recomienda refrescar el tremendo bagaje de la Doctrina Social de la Iglesia. "Pido que se incremente la formación de los voluntarios, de los técnicos... de todos aquellos que, de una forma u otra, se entregan a los demás en las diversas instituciones sociocaritativas".

"La diaconía de la caridad, el servicio a los pobres, debe ser un eje transversal que penetre y acompañe a todas las actividades de la Iglesia. Hoy, más que nunca, en estos momentos tan duros, tan difíciles, de tanto sufrimiento para tanta gente... Aquí, en Sevilla, más del 50 % de los jóvenes no tienen trabajo, y cerca del 40 % de los adultos se han quedado sin trabajo. Y probablemente lo más duro de la crisis está por llegar. Vamos a vivir un otoño y un invierno muy duro para los pobres. Necesitamos que todas las instituciones de la Iglesia se impliquen en el servicio a los pobres", afirma monseñor Asenjo.

"El día de la elección del Papa Francisco, después de que el secretario del Cónclave preguntaba al Papa si aceptaba el Ministerio Petrino y qué nombre había adoptado, cuentan que se acercó el cardenal Hummes, arzobispo emérito de Sao Paulo, amigo del Papa, y a voz en grito le dijo 'Jorge, no olvides a los pobres'. Pues yo se lo digo también a los sevillanos, que no se olviden de los pobres, que son los predilectos del Señor, la Carne y la Sangre del Señor. Aquí, Miguel Mañara, un benemérito de la caridad en el siglo XVII, pedía a los miembros de su hermandad que se acercaran a los pobres no desde la distancia, sino desde la inmediatez, besando, curando y vendando sus llagas, descubriendo debajo de esos humildes harapos el rostro y la carne de Cristo. Pues eso es lo que yo predico a los sevillanos que me quieran escuchar y a todos los que lo hacen a través de la Cadena COPE".

Eso sí, monseñor Asenjo advierte de dos peligros. "Corremos el riesgo de mimetizarnos con otras instituciones sociales con el afán de acceder a subvenciones que, si descubrimos demasiado palmariamente nuestras raíces religiosas, puede que nos nieguen. Yo pido que no vayamos a la caza de subvenciones porque, además, eso diluye el compromiso cristiano, el compromiso de la comunidad por atender a los pobres. Y luego pues está el peligro de la secularización interna, de querernos parecer a otras instituciones semejantes, olvidándonos de la esencial entraña evangélica de nuestro compromiso sociocaritativo", concluye el arzobispo de Sevilla.

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