María Baras, peluquera: “Tengo clientes que se arrancan las canas, dañan el folículo y salen una especie de calvas; si te molestan córtalas, el pelo volverá a salir perfecto”
La peluquera María Baras explica en COPE Cool el daño irreversible que puede producir este hábito y ofrece la solución para que no se noten sin poner en riesgo el cabello
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La aparición de las canas es una de las grandes preocupaciones estéticas para muchas personas, y el primer impulso suele ser arrancarlas. Sin embargo, este gesto aparentemente inofensivo puede tener consecuencias nada deseables.
La peluquera y directora creativa de Cheska, María Baras, ha advertido en una entrevista en COPE Cool sobre los riesgos de esta práctica, desmintiendo de paso algunos de los mitos más extendidos sobre el pelo blanco. La experta es tajante al respecto: arrancarse las canas puede dañar el folículo piloso de forma permanente.
Baras relata su experiencia directa en el salón de belleza: "Tengo casos de clientes que han venido al salón, que se arrancaban con pinzas las canas [...] y yo de repente veo, digo, oye, es que hay como una especie de calva".
La estilista explica que al insistir en arrancar el pelo de una zona concreta, se puede provocar una lesión que impida que el cabello vuelva a crecer. "Se han hecho una lesión", insiste, calificando la costumbre como un "horror".
Si te molesta córtala porque luego saldrá el pelo perfecto"
Entonces, ¿qué hacer con esa cana solitaria que tanto molesta? La solución de Baras es sencilla y segura: "Si te molesta y es ahí en un sitio horrible, córtala". Según la peluquera, al cortar el pelo, este "luego va a salir el pelo perfecto", mientras que si se arranca, "puede ser que no salga pelo, y eso no queremos".
Mujer con canas
Los grandes mitos del pelo canoso
Uno de los mitos más arraigados es que si nos arrancamos una cana salen siete más. María Baras lo desmiente por completo: "Eso es un mito, un mito total". Explica que una cana es simplemente un cabello despigmentado, por lo que si se cae o se arranca, el que lo sustituye será "igual canoso". El problema, como se ha señalado, no es la multiplicación, sino el daño al folículo.
Otra creencia popular es que el pelo blanco crece más fuerte. Aunque la sensación al tacto puede ser de un pelo "más áspero", "un poco más encrespado" o con una textura diferente, Baras aclara que "científicamente es un pelo despigmentado y es igual de fuerte que el pelo normal".
Atribuye esta percepción a los cambios que experimenta el cabello con el envejecimiento y a que tiene una textura diferente a la que se solía tener.
Mujer con canas haciéndose un moño
¿Por qué aparecen y cómo cuidarlas?
La aparición de las canas se asocia a la edad, pero la directora de Cheska confirma que cada vez ve más casos de canas prematuras en gente joven. Aunque la genética es la que manda, existen otros factores que pueden acelerar el proceso.
"El estrés, el estilo de vida, hay mil cosas que pueden acelerar la aparición de las canas", señala Baras en COPE Cool.
Un problema común del pelo canoso es que tiende a coger un tono amarillento. Esto se debe a que, al perder el pigmento, el cabello se vuelve más sensible a agentes externos.
María Baras identifica dos culpables principales: "El sol" y "el calor de las planchas y herramientas de calor que alteran muchísimo el tono de la cana". Por ello, insiste en que la protección es fundamental: "Con un cabello canoso tienes que protegerte más todavía".
Integrar en lugar de ocultar: la nueva era de la coloración
La forma de tratar las canas en la peluquería ha cambiado radicalmente. Según Baras, "antiguamente, hace 30 años, nuestra obsesión era cubrir, cubrir, cubrir la cana". Hoy, la tendencia es muy diferente y se busca evitar la esclavitud de tener que visitar el salón cada quince días para tapar la raíz.
Nuestra obsesión era cubrir, cubrir, cubrir, cubrir la cana"
La clave actual es integrar la cana en lugar de ocultarla por completo. Para ello, se utilizan técnicas como las "mechas baby light" o reflejos "más finitos y más integrados con tu cana".
Estas técnicas consiguen que las canas se vean como parte de una melena con diferentes tonos, aportando naturalidad y evitando el temido efecto raíz.
Además de las técnicas, los propios productos de coloración han evolucionado. María Baras destaca que ahora se dispone de una coloración súper amable, con opciones sin amoniaco, óleos y hasta barros que se mezclan con agua.
Estos últimos, explica, "matizan un poco la cana y la dejan en tonos que podemos jugar, porque los tenemos chocolates, dorados, mieles...". Esto permite, por ejemplo, crear rubios usando las propias canas como si fueran reflejos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.