Javier De Haro, psicólogo, revela por qué al decir siempre que sí te estás diciendo no a ti mismo: "Hay que saber decir que no"
El experto en psicología ofrece las claves para aprender a poner límites y proteger nuestro bienestar sin sentirnos culpables, un gesto que considera de amor propio
Murcia - Publicado el
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El psicólogo y educador Javier de Haro ha explicado la importancia de aprender a decir que no. Según el experto, que lleva más de 15 años ayudando a familias, se trata de una habilidad fundamental para el bienestar personal. Además, ha destacado que si los adultos no aprenden a poner límites, sus hijos tampoco sabrán hacerlo en el futuro.
Muchas veces a lo largo del día nos vemos diciendo que sí a planes o peticiones cuando en realidad querríamos negarnos. Esto se debe, según De Haro, a que descuidamos nuestras propias necesidades de descanso o personales por el deseo de complacer a los demás. Como dice el escritor Paulo Coehlo, a menudo ocurre que "muchas veces decimos sí a los demás, pero nos decimos no a nosotros mismos".
Muchas veces decimos sí a los demás, pero nos decimos no a nosotros mismos"
Psicólogo y educador
LA MENTE
¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?
Esta dificultad para negarse tiene raíces más profundas, a menudo ligadas a la infancia. De Haro señala que "desde pequeñitos nos hemos acostumbrado a evitar conflictos, porque desde pequeñitos nos han comparado mucho y hemos asociado que ser bueno es hacer todo lo que diga la gente". Esta dinámica acaba creando un perfil muy complaciente que antepone las necesidades ajenas a las propias.
No saber decir que no a tiempo tiene consecuencias. La más habitual es que ese "no" acabe saliendo "a quien menos se lo merece y de la forma en la que menos se lo merece", afirma el psicólogo. Además, puede afectar a las relaciones, generando estrés y resentimiento, y llevar a situaciones como la paradoja de Abilene, donde un grupo de personas hace algo que ninguna de ellas deseaba por no atreverse a negarse.
Claves para empezar a poner límites
Para empezar a cambiar este patrón, De Haro recomienda primero tener muy claras cuáles son nuestras líneas rojas y necesidades. Un consejo práctico es escribirlas para no olvidarlas en el día a día. El siguiente paso es retrasar la respuesta si nos cuesta decir que no en el momento. Ganar algo de tiempo con un "lo tengo que mirar" permite preparar una contestación más asertiva y meditada.
Otra estrategia es ofrecer un "no condicionado", es decir, proponer alternativas. Por ejemplo: "Oye, hoy es que no, pero podría tal día". El psicólogo también aconseja empezar con pequeños "no" en entornos de confianza, como en casa o con los amigos, antes de enfrentarse a situaciones más complejas como el trabajo. Finalmente, destaca la importancia de practicar y visualizar esas conversaciones para que, llegado el momento, la negativa surja de forma natural.
Un no respetuoso y asertivo es incluso una prueba de amor hacia nosotros mismos"
Educador en el CEI de Murcia y psicólogo
Un gesto de amor propio
Lejos de ser un acto egoísta, decir no de forma respetuosa es un gesto de autocuidado. "Un no respetuoso y asertivo es incluso una prueba de amor hacia nosotros mismos", subraya De Haro. Esta habilidad, conocida como asertividad, no solo se aplica a los demás, sino también a uno mismo, como cuando decidimos descansar en lugar de hacer tareas. No hacerlo tiene un coste para nuestra salud mental que debemos evitar.
En definitiva, aprender a decir que no es un proceso liberador y necesario. Poner límites no solo mejora nuestro bienestar, sino que también enseña a los más pequeños una lección valiosa para la vida. Se trata de encontrar un equilibrio donde nuestras necesidades sean tan importantes como las de los demás, sin sentirse mal por ello.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.