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Diez maneras de decir que no, según el psicólogo Javier de Haro: "Es liberador"

El especialista advierte que hay que enseñar a los niños a saber decirlo y respetarles cuando lo hagan en su momento

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Redactora en COPE Cartagena

Cartagena

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 15:14

Decir que no es a veces uno de los procesos más liberadores que existen, pero no suele ser sencillo. Unas veces por compromiso, otras veces por no sentir culpabilidad o simplemente por las ganas de agradar, hay personas que evitan dar una negativa. No es sano el no decir nunca que no, pero hay que tener en cuenta cómo y cuándo decirlo.

El psicólogo y educador, Javier de Haro, nos da algunas pautas para lograr cambiar un sí perpetuo por una negación adecuada. "El no debería ser un derecho universal y deberíamos propiciarlo desde pequeños, porque el saber poner límites es bueno para la salud mental".

Pero sencillo no es, por diferentes motivos y hay que intentar superar el límite para negar algo además a destiempo y con malos modos. "En primer lugar, debemos saber el motivo por el que nos cuesta decir que no, porque de pequeños lo decimos mucho. Qué ha pasado. Hay personas que les cuesta entrar en conflicto, otros por falta de autoestima o por no fallar a otras personas. A partir de ese análisis podemos construir".

Ensayar en casa

Para decir No, hay que intentar ser asertivos. "La asertividad es saber defender tu postura o tus necesidades desde el respeto, pero con firmeza. No hay que confundir con la empatía Hay que priorizar nuestras necesidades y evitar llegar al punto de estallar". Se trata de un proceso de aprendizaje. "Muchas veces llegamos a casa y pensamos en que debimos decir otra cosa y para ello hay que practicar en nuestro entorno y en vez de perder los nervios, expresar sentimientos y proponer soluciones sabiendo las consecuencias".

Con los niños hay que saber que pueden decir que no, pero enseñarles a usarlo en el momento y el modo adecuado. La importancia radica en que expresen con asertividad su opinión. No hay que sentirse culpable, ni sentirse egoísta.

En su espacio Te Ayudo a educar nos da más Un ejemplo práctico, porque al final hay que intentar acertar en el cómo y él, experto en la materia, nos muestra su ejemplo.

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Algunos ejemplos prácticos

A veces nos sentimos poderosos al decir que no, pero otras veces hay un mal sabor de boca. Javier De Haro propone algunas opciones. "En no aplazado, que viene a decir, ahora no puedo déjame que lo piense y te digo". Con ese ganas tiempo. El no solucionador que propone soluciones o el noafectado que va por la idea de "me sabe fatal, pero hoy no puedo".

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El no involuntario que afirma podría ser algo similar a "me ha dicho mi psicólogo que debo aprender a decir que no". Otro tipo es el no anticipado, y es avisar que va a estar a tope toda la semana y que no cuenten contigo.

El condicionado sería el método en el que decir "te ayudo, pero luego me invitas a comer" y el intelectual están también entre sus propuestas. El boomerang es buena opción. "Qué va, si tú supieras todo lo que tengo que hacer. Casi te tendría pedir ayuda a ti".

El de no puedo al 99% es una forma de no decir un no absoluto. "Creo que no voy a poder al 99%, ya te diré algo". Sirve también para ganar tiempo y puede funcionar o el afectado. "Ya me duele, porque me voy a sentir fatal, pero no voy a poder", indica el experto. El edulcorado parte de la premisa "Me encantaría y en otras circunstancias no tendría duda en ayudarte".

El educador reconoce que es importante pedir disculpas cuando se emite un no demasiado agresivo y evitar hacerlo en el futuro. Hay que proponerse ir diciendo que no unas cuantas veces al día para ir controlando la situación.

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