Euskadi se prepara para la regularización de miles de inmigrantes ante la falta de mano de obra
El nuevo proceso abre una vía para cubrir la demanda en sectores clave mientras entidades sociales como Berakah alertan de que no llegará a todas las personas que lo necesitan

Teresa Laespada, diputada foral de Bizkaia y Fidel Molina, responsable de Berakah
Euskadi - Publicado el
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El nuevo marco de regularización de inmigrantes avanza y en Euskadi se percibe como una oportunidad para atajar la falta de mano de obra. La diputada foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de Bizkaia, Teresa Laespada, estima que la medida podría beneficiar a unas 20.000 personas en el territorio, aunque sospecha que "van a ser más". Este proceso se considera fundamental para integrar una fuerza laboral que la economía demanda.
Justicia y una inteligencia económica
Según Laespada, la actual ley de extranjería es muy restrictiva, lo que deja a muchas personas "en el limbo de poder trabajar y contribuir". Defiende que la regularización no es solo un acto de "justicia", sino también de "inteligencia económica", ante el reto demográfico de España y la necesidad de trabajadores. "No podemos cerrar fronteras ni poner puertas al campo", afirma, y destaca que España se ha convertido en el motor económico de Europa en parte gracias a la inmigración.
Para acceder a la regularización, se debe acreditar la presencia en España antes de una fecha y no tener antecedentes penales, lo que concede un permiso de trabajo de un año renovable. Por ello, Laespada subraya la necesidad de realizar "formaciones exprés" para ajustar los perfiles de los migrantes a las necesidades de las empresas. El sector de la construcción, apunta, ya ha recibido bien la medida por su urgencia de personal.
El mayor emprendimiento vital de una persona es hacer un proceso migratorio"
La diputada ve también en los inmigrantes la solución a la falta de relevo generacional en muchos negocios como carnicerías, talleres o tiendas. "El mayor emprendimiento vital de una persona es hacer un proceso migratorio", señala, definiéndolos como "grandes emprendedores" que solo necesitan ayuda en el camino. Su experiencia con programas de empleo intensivos para migrantes demuestra que "trabajan muy, muy, trabajan muy intensamente".

Teresa Laespada, diputada foral de Bizkaia
La otra cara: la pobreza y la vivienda
Desde el ámbito social, Fidel Molina, responsable del proyecto Berakah en Vitoria, ofrece una visión más cauta. Valora la regularización como "un pasito adelante", pero avisa de que "se van a quedar descolgados otros muchos". Molina denuncia la paradoja de una sociedad donde "las empresas están llamando continuamente" pidiendo mano de obra cualificada, mientras a miles de personas con ganas de trabajar "no les permitimos trabajar".
La memoria anual de Berakah subraya una realidad que no cambia: la pobreza. Sin embargo, el informe es claro al señalar que la crisis de la vivienda "continúa siendo el principal problema social en Vitoria". Molina denuncia que cada vez hay más familias "con un pie en la calle", que se enfrentan a "alquileres abusivos" inasumibles incluso para quienes tienen un empleo.
El no tener un techo no sólo frena el proceso de inserción, sino que muchas veces lo estropea"
Para Molina, el acceso a una vivienda es el pilar fundamental para cualquier paso posterior. Advierte que sin un techo, los procesos de integración no solo se frenan, sino que pueden malograrse por completo. "El no tener un techo no solo frena el proceso de inserción, sino que muchas veces lo estropea", lamenta, explicando que es imposible avanzar cuando una familia no está preparada para "dar ese paso a ser autónoma".

Berakah
Un perfil de migrante que cambia
El perfil de las personas que llegan a Vitoria ha ido mutando. Si hace años eran mujeres africanas con niños o familias latinoamericanas, "ahora desde hace un par de años" el perfil más habitual es el de "chicos jóvenes, solos" procedentes de Marruecos o Argelia. Según Molina, llegan con un "proceso migratorio muy duro" y una "mochila muy cargada", lo que exige acciones específicas como la atención en calle y servicios de primera necesidad.
Mientras Laespada llama a mirar la inmigración sin miedo, recordando que Bizkaia duplicó su población entre 1950 y 1975 gracias a la migración, las entidades sobre el terreno como Berakah exigen más. Molina reclama a las administraciones "medidas reales y eficaces" y considera un "fracaso social" que problemas como el acceso a la comida o la vivienda persistan en una ciudad con un elevado bienestar.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



