El dolor lumbar que se irradia a la ingle: una señal que no debe ignorarse

La doctora Eider García, especialista en Anestesia y Tratamiento del Dolor del Hospital Quirónsalud Vitoria, subraya que la conexión entre la zona lumbar y la ingle es más estrecha de lo que muchos pacientes imaginan

Dolor lumbar
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El dolor lumbar que se irradia a la ingle: una señal que no debe ignorarse

Carlos Molina

Bilbao - Publicado el

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El dolor lumbar es una de las dolencias más frecuentes en la población. En Euskadi, se estima que la prevalencia de la lumbalgia alcanza aproximadamente el 14,8%, y hasta el 80% de los ciudadanos la padecerán en algún momento de su vida. Sin embargo, cuando ese dolor en la parte baja de la espalda se irradia hacia la ingle, la situación puede volverse más compleja y requerir una valoración médica especializada.

Así lo explica la doctora Eider García, especialista en Anestesia y Tratamiento del Dolor del Hospital Quirónsalud Vitoria, quien subraya que la conexión entre la zona lumbar y la ingle es más estrecha de lo que muchos pacientes imaginan. ¿Por qué se conectan la zona lumbar y la ingle?

Hospital Quirónsalud Vitoria

Hospital Quirónsalud Vitoria

Existen diversas causas que pueden provocar este tipo de dolor irradiado. Entre las más habituales se encuentran las hernias discales lumbares y los problemas en las articulaciones facetarias —las que unen las vértebras entre sí—, especialmente en los niveles altos de la columna lumbar (entre la primera y la tercera vértebra). Estas patologías pueden afectar a las raíces nerviosas responsables de la sensibilidad en la ingle y la parte anterior de la pierna.

Otro protagonista frecuente es el músculo psoas, que nace en las vértebras lumbares y se inserta en el fémur, cerca de la ingle. Si este músculo está inflamado, acortado o contracturado, puede generar dolor en ambas zonas.

Además, ante cualquier molestia inguinal es fundamental descartar una patología de cadera, como artrosis, lesiones del labrum (cartílago de la cadera) o alteraciones en el choque femoroacetabular. 

Dra Eider García

Dra Eider García

Dolor en la ingle sin golpe previo: posibles causas

Cuando el dolor aparece sin traumatismo previo, los especialistas recomiendan valorar varias posibilidades: Problemas articulares de cadera (artrosis o lesiones del labrum), sobrecarga muscular en aductores o contractura del psoas, patologías en la columna lumbar con dolor referido o hernia inguinal.

En algunos casos, el dolor lumbar puede acompañarse de molestias en genitales o testículos. Esto no siempre implica un problema urológico. La columna lumbar comparte inervación con la zona inguinal y genital a través de nervios como el ilioinguinal, el genitofemoral o el pudendo. Contracturas, hernias discales o sobrecargas musculares pueden desencadenar lo que se conoce como pubalgia. 

Señales de alarma

No todos los dolores son iguales. Hay síntomas que requieren atención médica urgente: Dolor testicular intenso y repentino, que podría indicar una torsión testicular, fiebre y malestar general junto a dolor lumbar, posibles signos de infección urinaria alta o prostatitis, síntomas urinarios como escozor, aumento de frecuencia, dificultad al orinar o sangre en la orina, o cólico compatible con un cálculo renal.

El papel de las Unidades del Dolor

Cuando el dolor se vuelve persistente e interfiere en la vida diaria, acudir a una Unidad del Dolor puede marcar la diferencia. El primer paso es realizar un diagnóstico preciso para determinar si el origen está en las facetas vertebrales, en una raíz nerviosa, en la articulación sacroilíaca o en un problema miofascial.

A partir de ahí, el tratamiento puede incluir técnicas intervencionistas como bloqueos nerviosos epidurales, infiltraciones, radiofrecuencia o neuromodulación, además de una optimización farmacológica adaptada a cada paciente. El abordaje suele ser individualizado, teniendo en cuenta no solo el dolor físico, sino también el impacto emocional que conlleva el dolor crónico. Sedentarismo y sobrepeso, factores determinantes

El estilo de vida también juega un papel clave. El sedentarismo y el exceso de peso incrementan la sobrecarga articular. Según los especialistas, mantener una musculatura fuerte y reducir la grasa corporal son dos de los principales factores protectores frente a problemas articulares y lumbares.

En definitiva, el dolor en la ingle, la cadera o la zona baja de la espalda no siempre es lo que parece. Dada la estrecha relación anatómica y funcional entre estas áreas, una evaluación médica completa resulta esencial para identificar la causa y aplicar el tratamiento más adecuado.

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