Un psicólogo desgrana las heridas invisibles de una tragedia y cómo afrontarlas
El impacto de un accidente va más allá de las víctimas y deja secuelas en familiares, rescatistas y la sociedad, generando un trauma colectivo que requiere ser escuchado

Pamplona - Publicado el
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Una tragedia inesperada, como un accidente ferroviario, provoca un impacto psicológico que se extiende mucho más allá de las víctimas directas. Para comprender sus efectos y cómo gestionarlos, el psicólogo y director técnico del Teléfono de la Esperanza en Navarra, Alfonso Echávarri, ha analizado en COPE Navarra las fases del trauma y las claves para superarlo, insistiendo en que nadie es ajeno a este tipo de sucesos: “Asumimos que esas cosas es normal que les pasen a otras personas, pero a nosotros no”.
Un impacto en cadena
Según explica el experto, la onda expansiva de una catástrofe afecta a múltiples niveles. En primer lugar, a las víctimas mortales y a los supervivientes, pero también a sus familiares, a los equipos de emergencia y ciudadanos que prestan ayuda, a los usuarios del tipo de transporte afectado y, finalmente, a la población en general. Todos ellos, en distinto grado, sufren las consecuencias del suceso.
Vemos normal que les pasen cosas a otras personas, pero a nosotros no"
Psicólogo
Las víctimas y supervivientes directos experimentan inicialmente un estado de shock, un mecanismo de defensa del cerebro para protegerse del dolor. A esta fase le siguen la negación, la ira y el sentimiento de culpa. Poco después, pueden aparecer flashbacks, pesadillas, desorden en los recuerdos y una notable caída en la concentración y la memoria, generando una confusa “sensación de irrealidad”.
Del shock al estrés postraumático
Echávarri subraya la importancia de diferenciar entre posibilidad y probabilidad para gestionar el miedo. “¿Es posible que suframos un accidente? Sí, pero es muy poco probable”, aclara el psicólogo. Confundir ambos conceptos puede alimentar fobias y un miedo irracional, como el que sienten algunas personas a volar, a pesar de que es uno de los transportes más seguros.
En los casos más graves, si los síntomas persisten más de un mes, puede desarrollarse un trastorno de estrés postraumático. Este se caracteriza por recuerdos intrusivos, evitación de situaciones relacionadas con el trauma, hipervigilancia, irritabilidad y problemas de sueño, llegando a interferir “seriamente” en la vida diaria, las relaciones y el trabajo.
La palabra como terapia
Frente al impulso de intentar olvidar, el psicólogo defiende que hablar es “totalmente necesario”. Verbalizar el dolor es una de las herramientas más eficaces para procesarlo, como resume el dicho: “La alegría compartida es doble alegría y el dolor compartido es medio dolor”. La primera intervención de los psicólogos en catástrofes consiste precisamente en facilitar esa ventilación emocional.
Es totalmente necesario que una persona que quiere expresar encuentre a su alrededor personas dispuestas a escuchar"
Psicólogo
Si el malestar no remite de forma natural con el paso de las semanas, es fundamental consultar a un profesional de la salud mental. Finalmente, Echavarri deja una reflexión: valorar lo que tenemos y “vivir cada día como si fuese el último”, porque a menudo solo apreciamos las cosas cuando estamos a punto de perderlas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



