La necesaria receta que debe seguir el RCD Mallorca ante el Elche, evitar lo evitable

El gol concedido al Mallorca ante el Espanyol no sólo ha provocado críticas en toda España hacia De Burgos Bengoechea sino que ha puesto alerta a los rivales directos por la permanencia. El dueño del Elche, Christian Bragarnik, antes del Elche- Mallorca: "no debe haber ni una persona en el mundo que eso no sea falta salvo el árbitro del partido"

Gol del Mallorca en Pamplona

RCD Mallorca

Gol del Mallorca en Pamplona

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

7 min lectura

Martín Demichelis es un hombre de fútbol, tiene mucha experiencia y a buen seguro estará previniendo durante esta semana a sus futbolistas no sólo de la importancia del partido, que ya conocen sobradamente, sino de aquellas cosas que deban evitar.

En el fútbol suceden cosas inevitables muchas veces, un juego tan vivo y cambiante en el que es previsible que ocurrirá lo imprevisible. Hay lances que resultan inevitables, ya sea por un error o por la habilidad de un rival. Si un jugador ha conseguido desbordar para irse hacia portería es lógico que un defensor intente hacerle falta para evitar el gol y que eso suponga una roja o llegado al área, un penalti. 

Sin embargo hay cosas evitables, la capacidad para cometer menos errores evalúa a un futbolista de élite. Por ejemplo, el Mallorca de Cúper era bueno porque además del gran talento que tenían en sus jugadores, cometía pocos errores. Era una máquina casi perfecta, un equipo agrupado, ordenado, compacto, en el que los roles estaban claros, los movimientos defensivos y ofensivos también. Era un equipo con jugadores lo suficientemente inteligentes para cometer pocos errores, conceder poco al rival. Lo que les superaba era por la calidad o la habilidad de sus rivales.

Los errores no comprenden no sólo despejar mal un balón, hacer un mal movimiento de corrección o no hacerlo, despejar mal, orientarse mal hacia un rival, darle el camino bueno a un rival. O en fase ofensiva, dar pases de poca seguridad en zonas inadecuadas, no saber finalizar una jugada etc. Todo eso son cosas que puedan complicar un partido. El Mallorca ha sido esta temporada una máquina imperfecta, se ha hartado de cometer ese tipo de acciones que brindaban al rival la oportunidad de superarle, como efectivamente ha sucedido a menudo.

Demichelis está tratando de implantar esa sapiencia futbolística tanto en fase defensiva como ofensiva, intenta compactar el equipo en lo defensivo y que sepa asociarse en lo ofensivo. Aunque el técnico acaba de llegar de vuelta a España, seguía ya con atención la liga desde Argentina por lo que se habrá dado cuenta sobradamente cómo se pita hoy en día, qué cosas se pitan que antes no se pitaban. La mala incidencia que está teniendo el uso de la tecnología en el desarrollo de los partidos.

De tal manera que hoy en nuestro fútbol no hay defensas normales, tiene que haber forzosamente monigotes de futbolín con los brazos pegados al cuerpo o hacia atrás. Si estuviéramos en una máquina del tiempo y trajéramos a Di Stéfano, Gento, Kubala o Aragonés, por citar sólo algunos ejemplos, y sin saber cómo es lo del VAR y aterrizaran en un Estadio, se quedarían ojipláticos viendo cómo tienen que moverse los defensas en el área como monigotes, o qué penaltis se pitan. Algún exabrupto saldría de su boca se oiría hasta en Laos. 

Nosotros ya no nos extrañamos porque uno se acostumbra a lo que vive aunque sea difícil acostumbrarse. Se llama supervivencia. Y por más ridículo que parezca, hay que decirle esta semana muy alto y claro a los jugadores que vayan así, con los brazos atrás en el área. También hay que decirles que no se tiren en el área bajo ningún concepto, aunque crean llegar sobradamente al balón. Es más, lo más inteligente este sábado ante el Elche es jugar lo más lejos posible de la portería. 

También hay que decirles que no entren al bulto aunque sea en medio campo, que midan sus entradas, que sean disputas lo más limpias posibles, que no protesten al árbitro. Y todo esto en un partido de alta tensión porque el Elche-Mallorca es un duelo directísimo, dos puntos les separan, dos puntos separan al Mallorca del descenso. 

Es un partido de disputas, de ser mejor que el rival en los duelos, por lo tanto la dificultad es aún mayor. Lo dicho, hay cosas evitables y también hay cosas inevitables. Lo que marca la diferencia entre un buen equipo y uno vulgar es la capacidad para no cometer esos errores evitables. Y esto tiene que ver con la susceptibilidad arbitral. 

Semana cargada.-

La semana viene muy cargada por la decisión de Ricardo De Burgos Bengoechea de dar validez el gol de Pablo Torre ante el Espanyol, era el gol del empate y precedido del intento de chut de Samu Costa ante Urko, quien toca el balón. Esta semana el Mallorca parece para algunos el Real Madrid o el Barcelona, los equipos históricamente más favorecidos por los arbitrajes. Todo el mundo ha señalado como el error más incomprensible del año en el arbitraje, el propio Comité y su presidente lo han calificado de error. Bueno, todo el mundo no, hay voces que lo describen como un lance normal de fútbol, como apreció De Burgos en vivo delante de la jugada, y como lo ha apreciado más de un árbitro, como Mulet Pacis en COPE, aunque parece que hay que ser valiente hoy en día para contradecir lo que todo el mundo dice. 

La cuestión no es el error, si es que lo fue, sino el uso que se hace del error. Como era de esperar, el Elche está jugando su partido. Si fuera a la inversa, los mallorquinistas pedirían también a su club que lo hiciera aunque nunca lo hace, dar un puñetazo sobre la mesa cuando son perjudicados por un arbitraje, llamar al Comité, salir a decir algo, pedir respeto, esas cosas. 

El propietario del Elche comparecía este miércoles después de un tiempo. Christian Bragarnik decía en rueda de prensa que "no debe haber ni una persona en el mundo que eso no sea falta salvo el árbitro del partido", recordando la incidencia que había tenido en la zona baja, es decir, el Elche entró en descenso. Luego añadía que quizá el Mallorca hubiera ganado igualmente, que no se sabe, pero que hay que seguir mejorando el sistema arbitral, etc, etc. 

No hay ningún árbitro que no quiera pitar lo que vea en el campo, ni más ni menos. Los árbitros salen a hacer su trabajo, cada partido importante es para ellos un desafío que mide su capacidad y su progresión en su profesión arbitral. Pero a los árbitros les llega todo, preparan el partido, saben lo que se ha dicho, saben qué le ha pasado en el partido anterior a un equipo u otro. Son gente de fútbol y el ruido es mucho, el ruido les llega, y sobre todo deben saber las directrices del Comité y cómo se deben aplicar las reglas del juego, una aplicación muy enrevesada hoy en día. Se lo ponen muy difícil. 

Personalidad.-

Significa que se necesita mucha personalidad para dirigir un partido cargado como es el de este sábado en el Martínez Valero. Los hay más permeables y menos impermeables a la presión exterior, es la condición humana. En el arbitraje hay un alto componente psicológico como en todo el deporte, que te afecte más o menos la presión de los jugadores, del público, y sobre todo cómo les exigen pitar los superiores. 

Porque desde el momento en el que el Comité señala como error el lance del otro día de Samu y Urko y hasta dice que debió ser amonestado Samu, es un aviso a navegantes. Qué árbitro se va a atrever a mantener su criterio según lo que está viendo cuando le llame el VAR.

Ningún árbitro de élite va a ir pensando que estos están enfadados y mejor no enfadarles más, pitarán según lo que vean en el campo. Pero las decisiones muchas veces están influidas inconscientemente, la información de que "al Mallorca le han beneficiado" se queda en el recuerdo. El dueño del Elche ha avisado sutilmente al árbitro que designen para el partido del sábado. Y es normal, es el lenguaje del fútbol y Bragarnik lleva en el fútbol toda la vida. 

Evitar lo evitable.-

Por todo ello, Demichelis estará alertando esta semana a sus jugadores que deben evitar lo evitable, que habrá cosas inevitables porque esto es fútbol, pero que hay cosas que no hay que hacer. No hay que ponerlo tan fácil para salir trasquilado. 

Es un partido que el Mallorca tiene que ir a ganar, como a buen seguro que planteará Demichelis, ya lo hicieron en Pamplona y se escapó por muy poco. Pudiera parecer bueno un empate, y lo es en teoría porque mantendría las cosas igual, pero hay que tener en cuenta que el siguiente partido es ante el Real Madrid, en el que es más difícil sumar puntos. 

En el Mallorca no han parado esta semana, el trabajo del técnico y sus ayudantes con los futbolistas está siendo intenso, había mucho que arreglar y en ello están. El mejor antídoto tras una victoria ante la complacencia es más trabajo, algo que necesitaba este equipo. Su inteligencia, la inteligencia del grupo, se pondrá a prueba este sábado ante el Elche, interpretar lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer.

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