Olor a canela o hueso de cebú: una maestra jubilada nos devela los secretos de su colección de belenes del mundo
Tras más de 30 años de coleccionismo, María del Carmen Núñez muestra sus piezas de más de 60 países, un viaje multicultural por el nacimiento de Jesús

Una gran coleccionista de Belenes nos desvela los más especiales
Santiago - Publicado el
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María del Carmen Núñez, una maestra recién jubilada, comparte la pasión de su vida con el público. Parte de su extensa colección, que incluye alrededor de 700 belenes de más de 60 países, se expone actualmente en la capilla del Pilar de la Catedral de Santiago. La muestra ofrece un viaje único a través de las diferentes representaciones del nacimiento de Jesús en todo el planeta.
Este domingo, 11 de enero, se clausura.
Un origen marcado por la familia y la solidaridad
La afición de esta vecina de Valdeorras comenzó hace más de 30 años, impulsada por dos factores principales. Por un lado, su hermana, que vivía en Colombia, le traía un belén en cada visita. Por otro, como católica practicante, Núñez siempre se ha mantenido "muy unida a la Iglesia" y al "mundo del belenismo", por el que desarrolló una "gran pasión".
Con el tiempo, su interés creció al descubrir nacimientos en tiendas de comercio justo y a través de los misioneros combonianos, de quienes obtuvo muchas de sus piezas africanas. Para María del Carmen Núñez, la colección iba más allá de la simple acumulación. "No era una acumulación de belenes, iba mucho más allá. Era alimentar una pasión también, siendo solidaria", explica, señalando que cada compra "redundaba también en beneficio de cooperativas de mujeres" que elaboraban las piezas, lo que convertía el proceso en algo "muy gratificante y enriquecedor".
Un viaje por las culturas del mundo
Esta singular colección funciona como una ventana al mundo. María del Carmen Núñez la concibe como un recorrido "por muchos países del mundo contemplando el nacimiento de Jesús". Cada pieza es diferente y actúa como un reflejo de la cultura de ese país a través de detalles como la vestimenta, los rasgos físicos y los materiales empleados.
Es alimentar una pasión, no quise acumular Belenes porque sí"
Vecina de Rubiá
La variedad de materiales es sorprendente. Núñez destaca una pieza de Malaui tallada en un único bloque de madera, que sitúa el nacimiento entre animales locales como un león. Otros belenes de su colección están elaborados con huesos de cebú, fibras naturales, cristal, arcilla, telas e incluso semillas de tagua o palo de canela, que "desprenden un olor a canela".
Una cesión con un gran valor personal
La decisión de exponer parte de su colección en la Catedral de Santiago surgió a petición del propio arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco José Prieto. Núñez, que le profesa un gran aprecio y lo describe como "una excelente persona, humilde y próxima", aceptó la propuesta de buen grado. "Para mí es preferible que se disfrute de los belenes a través de una exposición que no metidos en una caja", afirma la coleccionista.
Para mí es preferible que se disfrute de los belenes a través de una exposición que no metidos en una caja"
Vecina que cedió parte de su colección a la Catedral
Santiago de Compostela es, además, un "sitio muy especial" para ella. Fue allí donde estudió Magisterio y la ciudad donde culminó el Camino de Santiago en cuatro ocasiones, lo que dota a la exposición de un significado todavía más profundo para la coleccionista.
Además de la exposición en Santiago, otros cien Belenes de su colección se pueden visitar en el Obispado de Ourense. En total, esta vecina del concello ourensano de Rubiá tiene en su haber unos 700 nacimientos, fruto de su pasión y fe.
Ahora, jubilada a los 65 años tras 41 años dedicada a la enseñanza, María del Carmen Núñez dispone de más tiempo para su afición, que incluye también el mantenimiento de un belén de estilo hebreo de 250 metros cuadrados que ella misma ha creado.
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