Irene, la cocinera compostelana con síndrome de Down que adora el estrés de los fogones
Pianista, deportista y trabajadora desde hace cuatro años, esta joven gallega desafía con su día a día los prejuicios sobre la discapacidad

Entrevista Down
Santiago - Publicado el
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Irene Rodríguez tiene 26 años y una vida que desafía cualquier prejuicio a pesar de que tiene síndrome de Down. Trabaja como cocinera , toca el piano desde los cuatro años y practica deportes como el fútbol, el pádel y la natación. Seguramente sin pretenderlo, Irene es un ejemplo de cómo sí es posible hacer saltar por los aires cualquier prejuicio sobre la discapacidad.
Lleva cuatro años en la cocina de El Corte Inglés de Santiago, donde disfruta de su trabajo a media jornada. Lejos de escapar de la presión, Irene asegura que lo que más le gusta es "el estrés de la cocina". Recoñece que a veces, por la calle sí nota que la miran distinto, algo que no ocurre entre las personas que la conocen, que saben quién es Irene más allá de la alteración genética que tiene. Así, afirma rotundamente que el trato por parte de sus compañeros de trabajo es igual al del resto del equipo, sin diferencias, algo que ha sido así "desde el principio". Lo mismo, asegura, cuando estudiaba cocina en el Centro de FP Lamas de Abade de Santiago: "me gustó haber estado ahí".
Irene vive con su familia pero no descarta iniciar una vida independiente con su pareja, pero más adelante: "ahora con actividades, no tengo mucho tiempo". "Tengo amistad con mucha gente, pero hay una persona con la que me gustaría, sí"
Cambiar la mirada: el gran reto
El testimonio de Irene está en sintonía con la campaña 'No soy yo, eres tú' de Down España, que este 21 de marzo, día internacional del Síndrome de Down, busca precisamente "cambiar esa mirada" que la sociedad tiene hacia las personas con este síndrome. Rebeca Munín, vicepresidenta de Down Compostela, explica que el objetivo es dejar de infantilizarlas y centrarse "en todo lo que pueden aportar, que es mucho".
Munín, madre de un niño de 10 años con síndrome de Down, insiste en que este cambio de perspectiva debe empezar en las propias familias. "Si nosotros mismos les ponemos limitaciones a nuestros hijos e hijas, ¿cómo no se lo van a poner los demás?", reflexiona. Critica la sobreprotección y anima a los padres a confiar en las capacidades de sus hijos: " dejarlos que se equivoquen, que prueben, anotarlos a todas las actividades que quieran no teniendo miedo que por tener Down no vayan a poder hacerlo... tener una pareja, trabajar"

Rebeca, Irene y Beatriz, en los estudios de Cope Santiago
Si nosotros mismos les ponemos limitaciones a nuestros hijos e hijas, ¿cómo no se lo van a poner los demás?"
Vicepresidenta de la Fundación Down Compostela
El empleo como motor de inclusión
El trabajo es un pilar fundamental en este proceso de autonomía. Beatriz Martínez, coordinadora del programa de Empleo con Apoyo de Down Compostela, explica que actualmente tienen a 20 personas trabajando, lo que supone cerca del 90 % de los usuarios del programa en búsqueda activa de empleo de la Fundación.
El modelo de la asociación consiste en acompañar al trabajador en la empresa el tiempo necesario para que aprenda sus tareas, retirando el apoyo gradualmente hasta un seguimiento puntual. Martínez celebra que cada vez más empresas contactan con ellos para ofrecer puestos, una señal de mayor concienciación social y un cambio respecto a años anteriores.
"Si me preguntaras esto hace años, te diría que eran muy poquitas las empresas las que nos ofertaban puestos de trabajo, pero cada vez hay más empresas que conocen el servicio que damos y que ven trabajar en otros sitios a personas con discapacidad, así que cada vez nos llegan más ofertas del mercado laboral ordinario".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




