Un experto avisa de que es un “momento peligroso” para los incendios pese a las lluvias
El catedrático emérito Antonio Rigueiro explica por qué, a pesar de las copiosas precipitaciones de las últimas semanas, unos pocos días de sol aumentan el riesgo de fuegos forestales en esta época del año

Antonio Rigueiro precisa que el calor seca la parte aérea de las plantas, que pueden arder a pesar de la humedad del suelo
Lugo - Publicado el - Actualizado
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A pesar de las copiosas precipitaciones de las últimas semanas, el catedrático emérito de Producción Vegetal de la Universidade de Santiago de Compostela, Antonio Rigueiro, ha advertido de que nos encontramos en un “momento peligroso” en lo relativo a la posibilidad de que se produzcan incendios forestales. El aviso coincide con los recientes fuegos que han afectado a comunidades como Asturias y Cantabria, con más de medio centenar de focos activos, y el incendio que el pasado domingo arrasó catorce hectáreas en Navia de Suarna (Lugo).
El falso alivio de la lluvia
El experto explica que la aparente contradicción tiene una base científica. “Sorprende un poco, porque llovió mucho este año. El suelo tiene mucha humedad, pero claro, cuando viene un día de sol, la parte aérea de la vegetación se seca y puede arder”, aclara Rigueiro. Son precisamente los días de anticiclón con temperaturas primaverales los que secan la capa superficial de la vegetación, dejándola lista para arder a la menor chispa.
Casi todos los años por esta época, a finales del invierno o principios de la primavera, hay incendios"
Catedrático Emérito de Producción Vexetal
Según el catedrático, esta situación no es en absoluto una novedad. “Casi todos los años por esta época, a finales del invierno o principios de la primavera, hay incendios, también en Galicia, pero sobre todo en Asturias y Cantabria. Es un momento peligroso”, ha precisado en declaraciones a COPE Lugo.

Antonio Rigueiro es catedrático emérito de Producción Vexetal de la USC
Fuegos de superficie
Rigueiro recuerda que este periodo del año coincide con “una época en la que tradicionalmente se recomendaba hacer las quemas controladas, el fuego prescrito para que brotase pasto tierno”. La razón es que, aunque la vegetación seca arde con facilidad, la alta humedad del terreno impide que el fuego cause daños profundos y duraderos.
En este sentido, el experto ha matizado que se trata de “incendios que afectan a la parte aérea de la vegetación, pero no tanto al suelo, que tiene mucha carga de humedad”. Por este motivo, “la materia orgánica y la microvida del suelo no se ve tan afectada como en los incendios salvajes del verano, pero la parte aérea sí que arde”, concluye.
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