Traslación del Apóstol Santiago en la Catedral: "Más que nunca nuestra sociedad y nuestra iglesia necesitan esperanza"
Durante la Ceremonia de Traslación del Apóstol, se ha defendido la fe como un fermento de humanidad y el servicio como el horizonte de la responsabilidad social

Arzobispo de Santiago durante la ceremonia de la Traslación
Galicia - Publicado el
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La Catedral de Santiago ha acogido la celebración de la fiesta de la Traslación del Apóstol Santiago, un evento que subraya cómo el Evangelio se encarna y camina con los pueblos.
En la homilía, el Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco José Prieto, ha descrito la Catedral compostelana como un "santuario de fe y espacio vital del encuentro", donde la diversidad de fieles, peregrinos y visitantes refleja que "la fe cristiana no se vive al margen de la historia, sino dentro de ella, como fermento de humanidad y de esperanza".
Una sociedad necesitada de esperanza
El discurso ha abordado el tiempo actual, marcado por "la incertidumbre y una sensación de cansancio moral", citando como ejemplos los conflictos bélicos, las tensiones sociales, las dificultades económicas, la crisis de vivienda, las migraciones dolorosas o la corrupción. En este contexto, se ha afirmado que la sociedad y la Iglesia necesitan, más que nunca, trazar "nuevos mapas de esperanza".
De alguna forma, los últimos tres Papas volvieron a tomar la palabra en la Catedral de Santiago. El Arzobispo compostelano recuperó discursos de los pontífices desde Juan Pablo 2º que resonaron con fuerza en la basílica compostelana.
Frente a un mundo confinado "entre pantallas y algoritmos", Monseñor Francisco José Prieto ha destacado que "tras la resaca del individualismo, resurge el ansia de comunidad; tras la saturación del deseo, el anhelo de sentido". Esta sed de trascendencia se presenta como una afirmación del espíritu frente al vacío, recordando que la vida "no se llena con likes, ni con placeres infinitos, sino con presencia, comunión y trascendencia"
Tras la resaca del individualismo, resurge el ansia de comunidad; tras la saturación del deseo, el anhelo de sentido"
Arzobispo de Santiago
Esta esperanza cristiana, ha aclarado, no es "evasión ni ingenuidad", sino la convicción de que el bien es posible y la historia "no está cerrada". Citando el Concilio Vaticano II, se ha recordado que "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo" son también los de los discípulos de Cristo, por lo que la Iglesia comparte y acompaña la realidad desde dentro.

Santalices durante su ofrenda al Apóstol Santiago
La homilía ha defendido que el testimonio de fe se manifiesta en la vida cotidiana: "en la familia, en el trabajo, en la política, en la economía, en la educación y en la cultura". Aludiendo a los apóstoles, se ha señalado que "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres", reivindicando la conciencia como un "lugar sagrado" y el pilar de una sociedad democrática, que necesita ciudadanos "con convicciones profundas y sentido ético".
El papel de la Iglesia, por tanto, no es imponerse en el espacio público, sino ofrecer la luz del Evangelio como una "contribución al bien común".
Europa, vivienda y migración
Desde Santiago de Compostela, el arzobispo compostelano ha recordado que "Europa se construyó caminando juntos", y que hoy necesita "reencontrar su alma" reafirmando valores como la dignidad humana, la solidaridad y la justicia. Para ello, ha evocado el llamamiento de Juan Pablo II desde la misma Catedral: "¡Europa sé tú misma! ¡Vuelve a tus raíces!".
Asuntos como la crisis de la vivienda o la migración han sido presentados como un desafío directo a la conciencia social. Monseñor Prieto ha subrayado que "no hay auténtico progreso si excluye", pues el desarrollo "no puede reducirse al mero crecimiento económico". En este sentido, ha instado a traducir la fraternidad en decisiones concretas para acoger, proteger, promover e integrar, afirmando que la seguridad "no puede lograrse a costa de la dignidad".
Finalmente, ha hecho un llamamiento a ser "sembradores de esperanza" con gestos cotidianos de honestidad y compromiso, oponiendo una "cultura de la reconciliación" a la "globalización de la impotencia". La celebración ha concluido con una petición al Apóstol Santiago por los pueblos de España y de Galicia, así como por los responsables públicos, para que dediquen sus esfuerzos al bien común y a construir una sociedad "en paz, cimentada en la verdad, la justicia y la libertad", con la vista puesta en el próximo Año Santo Compostelano 2027.
MIGUEL SANTALICES, DELEGADO REGIO, invita al papa león xiv
El presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, ha participado este martes como delegado regio en la Ceremonia de Traslación del Apóstol Santiago. Durante la ofrenda, tuvo un recuerdo especial para los gallegos afectados por la oleada de incendios del pasado verano y defendió la necesidad de “extraer lecciones” para que no vuelva a repetirse una situación similar.
En un momento marcado por la cercanía del Año Santo 2027, Santalices señaló que sería “un honor” que el Papa León XIV visitase Santiago de Compostela e invitó al pontífice a “abrazar al Apóstol”, como ya hicieron algunos de sus antecesores.
Durante su ofrenda, pronunciada en gallego y en castellano, Santalices defendió el diálogo frente al radicalismo y la división, y alertó del riesgo que supone la pérdida de cohesión para Europa. Reivindicó la convivencia democrática y subrayó que “ninguna dictadura es mejor que una democracia, por imperfecta que sea”.
El presidente del Parlamento tuvo también palabras de agradecimiento para los ciudadanos y profesionales que lucharon contra los incendios, especialmente en la provincia de Ourense, y pidió dejar a un lado la confrontación política. Entre sus peticiones al Apóstol, incluyó la creación de una base permanente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Toén.
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