El derrumbe de Valdoviño revela la fragilidad de un acantilado de 300 millones de años
El geólogo Francisco Canosa advierte de que la zona sigue inestable y pide máxima precaución tras el desprendimiento provocado por el último temporal

Fran Canosa es geólogo y director científico del Xeoparque Cabo Ortegal
Ferrol - Publicado el - Actualizado
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El fuerte temporal que ha afectado a la costa norte en los últimos días provocó el pasado lunes un impresionante derrumbe en los acantilados de Campelo, en Valdoviño. Las rocas que se han desprendido forman parte de una estructura geológica de más de 300 millones de años de antigüedad, un episodio que, si bien es parte del proceso natural de erosión, ha resultado ser de una magnitud destacable.
Un derrumbe de gran magnitud
El geólogo y director científico del Xeoparque do Cabo Ortegal, Francisco Canosa, ha calificado el suceso como “un derrumbamiento salientable”. Tras una primera inspección, el experto confirmó que el desprendimiento ha sido “mucho mayor de lo que, a priori, podíamos pensar”, especialmente al observar la pared del acantilado de frente y no solo de perfil desde la zona del aparcamiento.

Lugar en donde el lunes se produjo el desprendimiento
La explicación científica del suceso se encuentra en la composición de las rocas. Canosa ha detallado que estos materiales tan antiguos “se caracterizan porque están muy degradados”. Esta particularidad permite que en su interior “puedan almacenar más agua que una roca cualquiera”, lo que aumenta considerablemente su peso y, en una zona de acantilados ya inestable de por sí, la gravedad provoca que todo se precipite.
Riesgo de nuevos desprendimientos
El experto advierte que “aquello sigue muy inestable”, como evidencian las nuevas grietas visibles en la parte alta del acantilado. El riesgo de que se repitan los desprendimientos en las próximas semanas es elevado y dependerá directamente de las lluvias. “Todo va a depender un poquito de cómo nos venga la meteorología”, ha señalado Canosa, quien considera “muy probable que se produzcan” otros derrumbes, aunque previsiblemente de menor magnitud.
Precaución y aprendizaje geológico
Ante el riesgo existente, las autoridades y el propio Canosa han hecho un llamamiento a la máxima precaución. Se ha desaconsejado totalmente acercarse a la zona más próxima al derrumbe. Para los curiosos, se puede contemplar el suceso “con total seguridad” desde el aparcamiento de la playa de Campelo, pero el riesgo en el tramo final del arenal “aumenta considerablemente”. La Policía Local de Valdoviño ya ha acordonado la parte alta.
Finalmente, Francisco Canosa ha subrayado el valor didáctico de estos fenómenos naturales. “El planeta está vivo y, a veces, pensamos que todo está estático y es totalmente lo contrario”, ha afirmado. Este tipo de eventos permiten “aprender sobre el riesgo geológico” en zonas costeras donde existen núcleos de población, y refuerzan la necesidad de crear medidas de prevención y adaptarse a la naturaleza del lugar.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




