El testimonio de una joven presuntamente violada por su padre adoptivo en A Coruña: "Fueron muchas veces, dos o tres por semana"
Comienza el juicio contra este hombre, para el que Fiscalía y acusación particular 17 años de cárcel. La defensa solicita su libre absolución

Audiencia Provincial de A Coruña
Coruña - Publicado el
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Este miércoles continúa en la Audiencia Provincial de A Coruña el juicio contra un hombre al que se acusa de violar a su hija adoptiva. Esta jornada se espera el testimonio del acusado, para el que la Fiscalía y la acusación particular reclaman un total de 17 años de prisión
Dos o tres violaciones por semana
La joven ha manifestado en la vista oral del martes que fue durante "dos años aproximadamente". "Fueron muchas veces, igual dos o tres por semana", ha especificado para indicar, a colación, que ella "no quería" tener relaciones con él y que se quedaba en esos momentos "como paralizada".
Los hechos tuvieron lugar, según recoge el escrito de la Fiscalía, en los domicilios en los que residían. En 2017 fue en el partido judicial de Lugo y en 2020, en el de Betanzos .

La localidad gallega de Betanzos
La chica ha defendido en el juicio que "no estaba cómoda, eso es evidente, pero nunca salió de mi boca nada". Ha prestado declaración detrás de un biombo y acompañada por una trabajadora social.
Sin más referentes familiares
"Fue poco a poco. Primero, tocamientos. Luego, penetración", ha relatado. "Yo sabía que no quería seguir ahí, pero no tenía a nadie, él tenía toda mi vida controlada", ha insistido tras apuntar que sus padres estaban separados en el momento en el que presuntamente sucedieron los hechos y que con su progenitora tenía una relación "mínima".
"Dejé a mi madre y a mi hermano por irme con él porque me decía que se quedaba solo y yo le quería, era mi figura, él era mi referente, solo lo tenía a él", ha reiterado. No obstante, ha incidido en que "a raíz de esto no sabía cómo llevarlo, bebía alcohol y fumaba cannabis porque prefería estar evadida", ha explicado. "De hecho, muchas veces consumía con él", ha señalado.
"Yo estaba mal, no quería seguir así, o salía de ahí o me iba a morir, bien porque él se pasara y me agrediera o porque yo pudiera conseguirlo con un intento de suicidio, para mí era la única solución para que se acabara todo", ha expuesto.
"Yo estaba mal, no quería seguir así, o salía de ahí o me iba a morir"
Autolesiones y medicamentos
Al respecto, ha hecho alusión a múltiples episodios de autolesión y "sobreingestas" de medicamentos, así como a ingresos en centros de salud mental públicos y privados por estos motivos. "Cuando estaba ingresada me pedía vídeos y fotografías de carácter sexual y se dedicaba a comentarlos", ha dicho también.
"Podíamos tener actividades normales como padre e hija, situaciones cotidianas y llegar a casa y abusar de mí, tenía esas dos realidades", ha explicado. Asimismo, ha insistido en que ella "no quería una denuncia" contra su padre, "ni que él fuera a la cárcel".

Imagen de archivo del mazo de un juez
La joven ha reconocido el deseo de que su padre "me pidiese perdón". Ha admitido que "yo pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal y me lo merecía, me sentía culpable. Yo solo necesitaba para sentirme mejor que él admitiera que tenía conductas inapropiadas, que yo era una niña y no tenía culpa de nada", ha insistido.
INGRESOS HOSPITALARIOS
"Todas son vivencias mías, yo tomaba medicación, pero no alteraba mi realidad", ha señalado. Esta versión la ha corroborado uno de los psiquiatras que llevó su caso durante uno de los ingresos debido a su "trastorno de estabilidad emocional de la personalidad" y a "comportamientos autolesivos y autodestructivos".
"En absoluto tiene una patología que le haga distorsionar la realidad o que merme sus capacidades volitivas", ha expuesto el profesional por videoconferencia durante el juicio. También ha recalcado que la "conducta del padre resultó peculiar en las entrevistas, ambivalente, y muy inapropiado con algún facultativo"
. "Cuando recomendaba ingresarla para tenerla protegida él se mostraba reacio", ha detallado. En la misma línea, una de las psicólogas que trató a la menor en aquel momento ha apuntado que la joven "no tenía tendencia a la fabulación".
PETICIÓN DE CONDENA
La Fiscalía y acusación particular solicitan para el encausado seis años de prisión y otras medidas por el primer delito continuado contra la libertad sexual. También reclama la prohibición de aproximación a la víctima, a su domicilio, lugar de trabajo o de estudios a menos de 500 metros y comunicarse con ella durante un plazo de nueve años.
Por un segundo delito reclaman 11 años de cárcel; la prohibición de aproximación a menos de 500 metros y de comunicarse con ella por cualquier medio, durante un plazo de 12 años. Por ambos delitos, además, piden imponer al procesado la pena de ocho años de libertad vigilada, la cual se ejecutará después de la condena privativa de libertad.
Como responsable civil, solicitan una indemnización a la víctima en la cantidad de 30.000 euros, por los daños morales sufridos y la cantidad que se acredite en ejecución de sentencia por los gastos de atención psicológica privada en que hubiere incurrido.
En contraposición, la defensa del acusado solicita su libre absolución al alegar que los hechos no tuvieron lugar. Es lo que ha manifestado la letrada antes de la celebración de la vista.




