La brecha social se enquista en Extremadura: 200.000 personas, en riesgo de exclusión
El informe de Cáritas y FOESSA revela que uno de cada cinco extremeños está atrapado por el alto coste de la vivienda y la falta de un empleo digno

Badajoz - Publicado el
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Cáritas Regional de Extremadura y la Fundación FOESSA han presentado el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Extremadura, un estudio que revela que uno de cada cinco extremeños, cerca de 200.000 personas, se encuentra en situación de exclusión social. El informe describe un proceso de fragmentación social en el que la clase media retrocede y el empleo ha perdido su capacidad para rescatar a las familias.

Participantes en el acto
José Luis Espinosa, director de Cáritas Regional, ha señalado durante la presentación que "estamos construyendo una sociedad desigual en la que la exclusión social se consolida como elemento estructural". Según el informe, esta situación genera "graves brechas sociales" donde la vivienda y el empleo actúan como ejes principales de los procesos de exclusión en la región.
La vivienda, epicentro de la desigualdad
La vivienda es la dimensión de exclusión más extendida, afectando a casi una de cada cuatro personas (22%) en Extremadura. Entre 2018 y 2024, el precio de compra de la vivienda aumentó un 20% en la región, lo que ha provocado que 34.000 hogares queden por debajo del umbral de la pobreza severa tras abonar los gastos de la vivienda y los suministros.
La vivienda se ha convertido en el epicentro de la desigualdad y exclusión"
Equipo técnico de la Fundación
Durante su intervención, Marina Sánchez-Sierra, miembro del equipo técnico de la Fundación FOESSA, ha subrayado que "la vivienda se ha convertido en el epicentro de la desigualdad y exclusión". Además, se advierte de que la presión es doble en el alquiler, donde el 37% de las personas que viven en este régimen se encuentran en riesgo de pobreza, lo que genera una fuente creciente de inseguridad vital.
Un empleo que no saca de la pobreza
Aunque las cifras de ocupación han mejorado, el 17% de los hogares extremeños se ve afectado por problemas de exclusión en el empleo, como la inestabilidad laboral grave o el desempleo. El informe también destaca datos estructurales preocupantes, como que Extremadura es la segunda comunidad autónoma con mayor paro femenino y que el sector primario ha perdido 12.800 trabajadores en los últimos seis años.
Se trabaja más, pero trabajar ya no garantiza salir de la rueda de la exclusión"
Equipo técnico de la Fundación
Esta mejora en la ocupación, sin embargo, no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida para una parte importante de la población. "Se trabaja más, pero trabajar ya no garantiza salir de la rueda de la exclusión", ha apuntado Sánchez-Sierra, evidenciando la pérdida de la capacidad integradora del empleo.
La salud, espejo de la brecha social
La dimensión de la salud afecta ya al 17% de la población en Extremadura, lo que se traduce en más de 184.000 personas. El informe advierte de que las dificultades económicas son la principal barrera, ya que más del 10% de los hogares tienen que dejar tratamientos o dietas por no poder asumir los costes. Como dato alarmante, desde 2018 se ha triplicado el número de hogares en los que alguien pasa hambre.
Este contexto tiene un impacto directo en el bienestar, con la salud mental como un claro reflejo de la desigualdad. El 14,4% de los extremeños declara tener mala o muy mala salud mental, y la prevalencia de trastornos mentales se dispara al 15% entre la población en exclusión severa, en contraste con el 2% del resto de la población.
El informe también alerta de la brecha generacional, ya que la exclusión golpea con especial fuerza a los menores. La tasa de exclusión infantil (30%) triplica la de las personas mayores de 65 años. Para los jóvenes, la transición a la vida adulta está marcada por la inestabilidad laboral y un acceso cada vez más restringido a la vivienda, lo que convierte la juventud en una etapa prolongada de vulnerabilidad social.
Finalmente, el informe interpela a la sociedad a decidir entre dos caminos. Según ha concluido Sánchez-Sierra, se puede mantener la senda del individualismo y el aumento de las brechas sociales o "impulsar un rumbo distinto, compartido y valiente, que nos permita imaginar y construir una sociedad asentada en el cuidado mutuo, la equidad y la responsabilidad común".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



