valencia basket

El fuego competitivo de Valencia Basket no se enciende en Tenerife (89-71)

Los valencianos, muy desdibujados, caen ante los tinerfeños sin contemplaciones. Los 8 puntos anotados en el segundo cuarto, el peor registro de la temporada, tras los 12 en Tel Aviv ante el Hapoel

Guerra penetra ante la mirada de Sako

La Laguna Tenerife

Guerra penetra ante la mirada de Sako

Fermín Rodríguez

Valencia - Publicado el

3 min lectura

El calendario no da tregua y pone a prueba constantemente la dureza mental de los equipos. Valencia Basket, después de caer en Madrid el jueves en la Euroliga, visitaba a un siempre áspero Tenerife. Marcelinho se encargó de recordarlo en su primer balón, un triple. Venía de dulce el incombustible brasileño. Pradilla respondió con un mate en pleno tráfico que obligó a los operarios del pabellón a ajustar el reloj de la canasta. Doornekamp puso más fuego, 6-2. Daba la sensación en los primeros compases de estar los locales con más energía, más físicos. Pedro Martínez metió centímetros con Sako, Costello y Puerto. Al minuto 6, 13-14 con un triple de Costello. La iniciativa pasó a ser taronja, aunque algunos rebotes concedidos le dieron una ventaja a los de Vidorreta al final de los primeros diez minutos, 25-20, con dos triples de Van Beck.

La inercia se mantuvo. Más físico y confianza de los isleños, para ponerse incluso 31-20, un peligroso menos once, en manos de un equipo que gestiona tan bien las ventajas. Un 18-2 de salida alargó la grieta a 21 puntos, 43-22. Marcelinho acariciando al gato y el Valencia Basket desdibujado. Rompió la sequía de más de cinco minutos López-Arostegui a asistencia de Costello. Pero en cada duelo se imponía Tenerife y así se reflejó al descanso, 48-28. Ocho puntos anotados en el segundo acto. Únicamente en Tel Aviv ante Hapoel, 12, o en Murcia ante UCAM, 13, se había metido menos. Aunque la clave era la defensa. Blanda. Van Beck, doce puntos. Y un Tenerife sin Shermadini, Mills ni Sastre. 

Lo bueno, Valencia Basket, a poco que endureciera su juego podría meterse en partido. Pero había que hacerlo. Una pérdida de Moore, corregida con un taponazo podría haber sido un interruptor. Lo siguiente fue un mate de Reuvers, para un 50-34. El viento había cambiado, pero era brisa suave aún. Se necesitaba más y hasta el final. Moore, con otra elástica bandeja, redujo a 14, 50-36. Estando a doce se desaprovecharon un par de balones para ponerse a diez y generar psicosis en los aurinegros, pero no. Se estaba tirando poco triple y con poco acierto, 4 de 13, en 30 minutos. Otro indicador de la falta de agresividad, los cuatro tiros libres lanzados. 

Diez minutos por delante para remontar el complicado 64-48. Defensa y correr. No había otra. Bueno, y genialidades de Montero, que la noche estaba espesa. Un triple de Puerto, pero un rebote ofensivo concedido. No se hilaban varias acciones positivas y eso lo ponía todo aún más cuesta arriba. Triple de Doonerkamp. La goma, como se define en ciclismo. Otra vez el perseguido lejos, 72-51. Otra vez Puerto en la 6'75, por el capitán que no fuera, ni por Pradilla. Otro canastón del capitán volvió a acercar la matrícula a quince, 76-61, a cinco minutos. Pero nada, no era la tarde. De hecho, se puso en la máxima, 87-65, con un triple de Jaime Fernández. Que pasara rápido el minuto y medio. A lo siguiente, que será el Barcelona el día de San José. Buen momento para recuperar el fuego competitivo. 

Temas relacionados

Programas

Último boletín

09:00H | 14 MAR 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking