El peligroso error que cometes con la fecha de caducidad y que pone en riesgo tu salud

Un estudio de AECOC revela que casi el 70% de los consumidores ingiere productos pasados de fecha, confundiendo dos conceptos clave en la seguridad alimentaria

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

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Abrir la nevera y consumir un alimento que lleva varios días caducado es una práctica más común de lo que parece, a menudo guiada por el aspecto o el olor del producto. Un reciente estudio de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) ha puesto cifras a esta costumbre: casi un 70% de los consumidores reconoce haber ingerido alimentos después de su fecha de caducidad, una decisión que puede entrañar serios peligros para la salud. La principal razón detrás de esta conducta es la extendida confusión entre la "fecha de caducidad" y la "fecha de consumo preferente", dos conceptos que, aunque aparecen en todas las etiquetas, no significan lo mismo. Así lo ha explicado Marta Munné, responsable del estudio de AECOC, en el programa "Herrera en COPE Cataluña".

La distinción entre ambas fechas es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en el hogar.

Fecha de caducidad y consumo preferente: no es lo mismo

La distinción entre ambas fechas es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en el hogar. Marta Munné ha sido tajante al respecto: "no es lo mismo". La fecha de caducidad indica que, a partir del día señalado, el consumo del producto ya no es seguro y "existe un serio riesgo para la salud". Por el contrario, la fecha de consumo preferente es un indicador de calidad. Un alimento que ha superado su fecha de consumo preferente "se puede consumir igualmente de forma segura", aunque es posible "que ya no conserve todas sus cualidades" organolépticas, como el sabor o la textura.

La fecha de caducidad indica que a partir de esa fecha no es seguro consumir el producto"

El estudio de AECOC revela que, si bien la mayoría de la población dice conocer las diferencias, la confusión persiste, especialmente en un segmento concreto. "Sí que es cierto que los menores de 30 años son los que presentan una mayor confusión sobre los conceptos", ha señalado Munné. Curiosamente, incluso aquellos que entienden la diferencia admiten que "deciden consumir igualmente aquel producto". Este dato demuestra que, en la práctica, los consumidores se guían por percepciones subjetivas como el olor o el aspecto, ignorando las advertencias del etiquetado, que es el aspecto más consultado a la hora de comprar, por encima de los ingredientes o la información nutricional.

El peligro oculto en los productos ya abiertos

El riesgo no termina en la fecha principal que marca el envase. Munné ha alertado sobre la importancia de la "caducidad secundaria", es decir, las indicaciones que especifican el tiempo de consumo una vez que el producto ha sido abierto. Instrucciones como “una vez abierto, consumir en 3 días” son "igual de importantes que la primera", ya que las condiciones de conservación en el hogar no siempre son las óptimas y el producto comienza a degradarse. Ignorar esta segunda fecha de caducidad es tan arriesgado como no respetar la primera.

Según la experta, el peligro es mayor en ciertos alimentos. "El mayor riesgo son de todos aquellos productos precocinados listos para el consumo", ha afirmado Munné. Se refiere a alimentos como las ensaladas de bolsa o los productos de charcutería, que no requieren un cocinado o un tratamiento térmico posterior que pueda eliminar posibles bacterias. Consumir este tipo de productos una vez pasada su fecha de caducidad eleva considerablemente la probabilidad de sufrir una intoxicación alimentaria.

El mayor riesgo son todos aquellos productos precocinados listos para el consumo"

La percepción de la seguridad alimentaria mejora

A pesar de estas conductas de riesgo, el informe también arroja una conclusión positiva. La percepción general sobre la seguridad alimentaria ha mejorado considerablemente "en los últimos 30 años" gracias a las medidas que aplica el sector. Aunque Munné ha recordado que "no se puede garantizar el riesgo cero", los sistemas de control y la rápida comunicación de alertas o retiradas de productos "generan confianza en que los controles se están aplicando correctamente". Esta transparencia es clave para que el consumidor se sienta protegido, aunque la responsabilidad final de seguir las indicaciones del etiquetado recaiga sobre él.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.