UGT enciende las alarmas en Rodalies: Adif externaliza el mantenimiento con personal no cualificado
Los sindicatos denuncian una alarmante falta de inversión y una brecha generacional que ponen en jaque la seguridad y el servicio de la red ferroviaria catalana

Barcelona - Publicado el
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El comité de empresa de Adif ha lanzado una seria advertencia sobre la situación crítica que atraviesa la red de Rodalies de Cataluña. Según denuncia Oswaldo Hernández, representante de UGT en el comité, la decisión de externalizar el mantenimiento a empresas contratistas con personal poco cualificado está deteriorando gravemente la calidad y la seguridad del servicio. Esta política, según los sindicatos, no solo resulta ineficaz, sino que obliga a los propios trabajadores de Adif a intervenir para corregir las deficiencias, generando una sobrecarga de trabajo y una creciente preocupación en la plantilla.
Una externalización que agrava la crisis
La estrategia de Adif de subcontratar el mantenimiento preventivo y correctivo está teniendo consecuencias directas en la operativa diaria. Hernández asegura que el personal de las empresas externas a menudo carece de la formación específica y el conocimiento singular que exige la infraestructura ferroviaria. Como resultado, en numerosas ocasiones son los técnicos de Adif quienes deben desplazarse para solucionar averías que las contratas son incapaces de resolver. “En muchos casos, acabamos yendo nosotros a solventar la incidencia para la que la contrata no ha sido capaz”, afirma el representante sindical.
En muchos casos, acabamos yendo nosotros a solventar la incidencia”
Esta situación se ve agravada por el cierre de diversas bases de mantenimiento, como la de Martorell Telecomunicaciones, lo que deja zonas desatendidas. El personal restante debe cubrir un ámbito geográfico mucho más amplio, lo que inevitablemente se traduce en un aumento de los tiempos de respuesta ante cualquier avería y una menor capacidad para realizar el mantenimiento preventivo que evitaría futuros problemas. La consecuencia directa es un empeoramiento progresivo del servicio que afecta a los más de 400.000 usuarios que utilizan Rodalies a diario, la mayoría para desplazarse a sus lugares de trabajo.
La brecha generacional y la pérdida de conocimiento
Otro de los pilares de esta crisis es el profundo salto generacional que sufre la plantilla de Adif. Durante casi dos décadas no se realizaron nuevas contrataciones, lo que ha creado un enorme vacío entre los empleados más veteranos, muchos de ellos próximos a la jubilación a sus 60 años, y los recién llegados. “Puedes encontrar gente de sesenta años y gente de veintipocos, pero el salto intermedio de 40 años no existe”, explica Hernández. Esta brecha generacional implica la pérdida de un conocimiento ferroviario muy específico que se ha transmitido durante años y que es fundamental para el correcto funcionamiento de la red.
Esta descapitalización humana, sumada a la desinversión arrastrada durante años, ha llevado el servicio a un punto límite. La falta de un mantenimiento adecuado y la carencia de inversiones estratégicas han provocado un deterioro palpable del que los sindicatos llevan advirtiendo desde hace tiempo. La situación es tan crítica que Hernández llega a afirmar con rotundidad que “nunca habíamos estado tan mal como estamos ahora”. Esta declaración refleja el sentir de una plantilla que ve cómo el servicio se degrada día a día sin que se tomen las medidas estructurales necesarias.
Nunca habíamos estado tan mal como estamos ahora”
La presión sobre la plantilla y el temor a una desgracia
El cóctel de externalización, falta de personal y desinversión ha generado una presión insostenible sobre todos los trabajadores ferroviarios. Desde los maquinistas hasta los reguladores de tráfico, pasando por el personal de mantenimiento y estaciones, toda la plantilla trabaja bajo una tensión constante. “Ahora mismo todos los ferroviarios están trabajando bajo presión”, subraya Hernández, quien destaca el agotamiento por la falta de personal y la responsabilidad de tomar decisiones críticas continuamente. Este clima de tensión alimenta el temor a que, tarde o temprano, pueda ocurrir una desgracia.
Esta preocupación es compartida por los propios usuarios, que, según describen, viajan en una especie de “calma tensa”. La frustración de los pasajeros a menudo recae sobre el personal de primera línea, que no es responsable de las decisiones políticas y de gestión que han llevado a la red a este estado. Ni siquiera las declaraciones del ministro Óscar Puente, quien calificó la situación de Rodalies como una “vergüenza”, parecen haber marcado un punto de inflexión. Para los sindicatos, estas palabras solo constatan una realidad que es fruto del traspaso de responsabilidades y la desinversión acumulada desde 2003.
La solución, para UGT, pasa por revertir completamente el modelo actual. Hernández propone no renovar los concursos con las empresas subcontratadas a medida que venzan y, en su lugar, contratar a personal propio de Adif para que asuma de nuevo tanto el mantenimiento preventivo como el correctivo. Solo así, defiende, se podrá recuperar el conocimiento perdido y garantizar un servicio fiable y seguro. Retos como la sostenibilidad de la línea del Garraf, la más antigua de España y amenazada por el cambio climático, demuestran la necesidad de una planificación a largo plazo y una inversión decidida en el transporte público ferroviario.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



